Camila,Damián cortó el último espacio entre nosotros y se dejó caer de rodillas frente a mí, quedando a la altura perfecta de mis pechos.—No sé por qué... pero he desarrollado una obsesión enfermiza por tus tetas, Camila —susurró con la voz rasposa, acariciando con la mirada la piel tirante de mis senos—. Ahora están más grandes... y estoy aún más enfermo por tu leche.Un estremecimiento de puro asco y pánico me sacudió entera. Tiré del vestido intentando cubrirme, pegándome lo más que pude al respaldo del sillón.—¡Eres un enfermo! —dije con la voz temblando de rabia y asco, mirándolo con horror desde arriba—. ¡Tienes la cabeza llena de mierda, Damián!Él ni siquiera se inmutó por mis palabras; al contrario, una sonrisa oscura se le dibujó en el rostro mientras sus manos se posaban con firmeza en mis muslos, acorralándome por completo entre sus piernas.Estiró el brazo y, con un movimiento firme, apagó el extractor. El zumbido cesó de golpe, dejando la oficina en un silencio sofoca
Última atualização : 2026-08-20 Ler mais