Cuando finalmente le permitieron a Serafina entrar a ver a Leo, la joven tuvo que detenerse unos instantes antes de cruzar la puerta.El niño estaba recostado en una cama de recuperación, rodeado de equipos que ella no comprendía del todo. Una enfermera permanecía cerca, vigilando sus signos vitales, y le explicó que todavía estaba somnoliento por la anestesia.Serafina se acercó lentamente; Leo parecía más pequeño que nunca, tenía el cabello desordenado, los labios ligeramente secos y una expresión de cansancio que le produjo un dolor profundo. Bajo la sábana descansaba su cuerpo diminuto, todavía vulnerable después de la intervención.—Hola, mi amor —susurró Serafina tratando de contener su llanto.Leo no respondió inmediatamente; Serafina se acercó a la cama y le acarició el cabello.—Soy yo, Fina, ya estoy aquí.El niño movió apenas la cabeza; sus párpados temblaron antes de abrirse parcialmente. Durante unos segundos pareció no comprender dónde estaba; después la reconoció.—Fina
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-17 Mehr lesen