El mar nocturno parecía un manto de terciopelo oscuro, agitado suavemente por la brisa salada que acariciaba la cubierta del ferry.La madrugada caía con una quietud serena,Greg y Lola viajaban.Greg sacó de su abrigo una caja—Ah, ¿conque sabes que son mi debilidad? —dijo Lola, arqueando una ceja con coquetería mientras fijaba sus ojos intensos en los de él—. ¿Pretendes engordarme para que no te engañe?Greg dejó escapar una risa.—Lola, yo sé que serías incapaz de serme infiel —respondió él con absoluta convicción.Ella sonrió él, tomó un dulce de chocolate y se lo dio en la boca.Lola lo saborearlo, sus labios rozaban apenas las yemas de los dedos de Greg.Al llegar a la isla, un auto los trasladó al hotel más exclusivo de la costa, donde se quedarían en la suite imperial.Greg la tomó entre sus brazos en el vestíbulo privado, llevándola.Al entrar, observaron el lugar.Destacaba una cama con sábanas de seda blanca y doseles, rosas frescas y champagne helado en cada mesa.Al fondo,
Última actualización : 2026-09-14 Leer más