Apenas reacciono, me giro para alcanzarla, pero el elevador se cierra, dejándome la imagen de su mirada herida y mi estupidez.Me quedo ahí, parado como un idiota, con el eco de su voz retumbando en mi cabeza.Reacciono al instante y corro al otro elevador. Bajo en su piso, camino casi sin aire y cuando llego a su puerta, golpeo suavemente.—Maddison, abre por favor —ruego, apoyando la frente en la madera—. Perdóname… no sé qué me pasó. Tienes razón, me comporté como un imbécil.Miro a mi alrededor, incómodo, y justo en ese momento una pareja mayor pasa por el pasillo.—Flores, eso ayuda —me aconseja el hombre con una sonrisa cómplice.—Depende —añade su esposa—. Si la falta fue grave, mejor joyas, esas no fallan. Ambos siguen su camino riéndose bajito, como si estuvieran viendo una escena de una película romántica mal actuada.La puerta se abre.Maddison se queda ahí, mirándome. No dice nada. No se mueve. Solo me observa con esos ojos que ahora no sé si están heridos, furiosos… o amb
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-08 Mehr lesen