Al llegar, saludamos a todas las chicas y nos acercamos a Martina. Ella es la jefa del taller, una bendición en mi vida: sabe hacer de todo y entiende mis bocetos como si los leyera directamente de mi cabeza.—Hola, Marti, ¿todo en orden? —pregunto.—Por supuesto, Maddie.—Mi madre quiere probarse su vestido, ¿me lo traes?—Enseguida.Unos minutos después regresa con el vestido. Mi madre entra al probador y, cuando sale, se ve radiante. Es un modelo sencillo, pero lleno de bordados, justo como lo pidió. Le queda increíble.—Siento como si me fuera a casar por primera vez —dice, cubriéndose la cara, sonrojada.—Es que treinta años de matrimonio no cualquiera los cumple —comenta Marti—. Yo solo aguanté cinco y es mucho decir.—¿Te fue mal? —pregunta mi madre.—Pues… se quedó con mi hermana, imagínense.—No lo puedo creer —resopla mi madre, sorprendida—. Habiendo tantos hombres en el mundo, ¿cómo tu hermana se fija en tu esposo?—Los culpo a ambos. A él, porque fue quien me juró fidelidad
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-17 Mehr lesen