Quería aquello, quería que más hombres pudiesen llenar sus almas con mi cuerpo, con el néctar que salió y salió de mis pechos, que hizo ronronear a Dan.Me abrazó al terminar y solo sentí un gran amor por él, por lo que hizo, por lo que me regaló, por la luz que me mostró, por enseñarme que, más allá del dinero, quería lo que Lorena me obsequió.Ese día, ese instante en el hotel, esas horas en las que pasamos juntos, solo contemplando el cuerpo del otro, sintiéndome como su guía, como la mujer que lo llenó de algo más que leche, cambió por completo lo que antes veía como un simple trabajo.Tras varias horas en las que Dan volvió a succionar mis pechos para asegurarse de dejarlos vacíos y quedarse con el estómago bien lleno, horas en las que lo mimé y traté como la persona a la que amaba, sin llegar a un contacto más íntimo o sexual, nos despedimos y separamos.A diferencia de lo que pasó en nuestra habitación, Lorena y la esposa de Dan, Sofía, estuvieron un rato en la barra.Cuando Da
Última atualização : 2026-08-25 Ler mais