El Colegio San Ignacio era una de las instituciones educativas más exclusivas y tradicionales de la ciudad. El edificio de ladrillo visto, rodeado de amplios campos deportivos, albergaba a los hijos de las familias más acomodadas del círculo empresarial.A las dos de la tarde, el timbre de salida resonó por los pasillos.Tomás, de doce años, caminaba hacia la salida con la mochila colgada en un solo hombro. Llevaba el uniforme pulcro, pero su rostro reflejaba una madurez sombría y prematura. A su lado, sujetándolo con fuerza de la mano, caminaba su hermana menor, Sofía, de ocho años, quien miraba nerviosamente a su alrededor.A través del patio principal, varios grupos de alumnos y apoderados murmuraban mientras los miraban de reojo.—Mira, ahí van los hijos de la hermana de la empresaria —susurró una madre en voz baja a otra—. Dicen que el padre en realidad es el esposo falso y que los mantuvieron ocultos diez años.—Qué vergüenza... Mi hijo me contó que en la prensa ya salió que no
Última actualización : 2026-08-28 Leer más