Punto de vista del autorÁlvaro se dirigió a su despacho con el rostro sombrío y la respiración entrecortada, conteniendo su enfado. Sus amplios pasos fueron seguidos por Mico, que llevaba un rato esperándole en el salón.Mico observó a su amo, que ahora estaba sentado en su sillón de autoridad, con una curiosidad desbordante. Y es que, desde que aquel hombre se había casado y su relación con su esposa había mejorado, su jefe solía sonreír en silencio con más frecuencia. Bueno, aunque a veces su expresión seguía siendo fría como el hielo, Mico sabía muy bien que, en esta ocasión, algo había enfurecido de verdad a su jefe.—¿Necesita ayuda, señor? —preguntó Mico, armándose de valor.Álvaro cogió un cigarrillo. Mico, siempre atento, se acercó de inmediato, encendió el mechero y colocó el cenicero sobre el escritorio de su jefe.Álvaro dio una calada profunda al cigarrillo y luego exhaló el humo al aire con brusquedad, como si estuviera liberando todo el nudo de irritación que le oprimía
Última atualização : 2026-10-02 Ler mais