Mientras dejaba correr el agua de la ducha hasta que se calentara, Renata volvió a publicar:"Probando el café viral del que todos hablan. Mi mejor amigo hizo una hora de fila por mí, pero no es para tanto. Solo tomé un sorbo. Le guardaré el resto".Ese hombre era, sin duda, Esteban, que sonreía levemente a la cámara.Nunca imaginé que mi novio, tan obsesionado con la higiene que jamás bebía del mismo vaso que yo, fuera capaz de beber del de otra mujer.Solté un suspiro, le di "Me gusta" a la publicación y me duché con calma. A primera hora de la mañana, llamé a mi jefe, Marcelo Vargas.—Marcelo, cambié de opinión. ¿Todavía puedo aceptar ese proyecto?Su sorpresa fue evidente, pero sonó aún más aliviado.—Por fin entraste en razón. La empresa había tramitado tu documentación antes de que rechazaras el proyecto. Como sigue vigente, aún estás a tiempo. Si lo sacas adelante, cuando regreses te ascenderé dos niveles. Además, solo estarás un año en el extranjero. Créeme: si lo de ustedes es
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