El eco de los tacones de Victoria resonaba con una dureza gélida en el piso ochenta de la torre corporativa Vance. El aire acondicionado apenas lograba mitigar la tensión sofocante que impregnaba el despacho principal. Del otro lado del imponente escritorio de caoba oscura, Alexander Vance la observaba con una mirada que combinaba la furia contenida y una dolorosa decepción.—Alexander, por favor, tienes que escucharme —dijo Victoria, dando un paso hacia él con los ojos humedecidos por una mezcla de angustia y calculada vulnerabilidad. Ajustó su vestido entallado, intentando apelar a la antigua intimidad que solía compartir con el magnate—. Todo lo que he hecho, cada documento que firmé, fue para protegerte. Esa mujer, Elena Rossi, te está cegando. Ella es la verdadera serpiente en tu directiva. Te está utilizando para destruir el emporio Vance desde adentro.Alexander apretó los puños sobre la madera, la mandíbula tensa como el acero. Victoria no era una empleada cualquiera; era una e
Last Updated : 2026-09-15 Read more