El vacío del vórtice no era simplemente una corriente de agua; era un pasaje dimensional donde el tiempo, el espacio y las leyes de la física terrestre se desvanecían en un torbellino de frío absoluto y susurros ancestrales. Al cruzar el umbral tomados de la mano, Elena y Alexander sintieron que la gravedad desaparecía por completo, reemplazada por una ingravidez opresiva que intentaba aplastar sus almas antes de tocar tierra firme. Un segundo después, el impacto contra el suelo sacudió sus cuerpos. Ambos rodaron sobre una superficie fría, dura y translúcida que emitía un brillo bioluminiscente de tonos azulados y morados. Al ponerse de pie con los reflejos intactos, las espadas de Alexander y la hoja de luz estelar de Elena destellaron al unísono, iluminando el vasto y aterrorizante paisaje que se extendía ante ellos. Estaban en el corazón mismo del Imperio del Abismo. No se trataba de una simple cueva submarina, sino de una gigantesca ciudad sumergida, un dominio colosal de torr
Última actualización : 2026-08-28 Leer más