El tiempo en el gran Imperio de la Luna de Sangre transcurría como un río tranquilo y majestuoso que, tras haber superado rápidos violentos y gargantas oscuras, finalmente desembocaba en un mar de absoluta serenidad. Las provincias florecían bajo un sol generoso, las rutas comerciales zumbaban con la actividad de caravanas seguras y prósperas, y en los cuarteles de la manada Luna Negra, la disciplina y el honor se mantenían como los pilares inconmovibles de la defensa imperial. La tormenta de la traición y el dolor por la pérdida del Alfa Supremo habían quedado atrás, transformándose en la piedra angular sobre la cual se cimentaba una paz duradera. Sin embargo, dentro de los muros del palacio real, los pasillos comenzaban a envolverse en un silencio solemne, una quietud que presagiaba el final de una época irrepetible. Era una madrugada clara de finales de verano. La luz pálida de la luna llena se filtraba a través de los altos vitrales del dormitorio imperial, proyectando haces de
Última actualización : 2026-08-29 Leer más