Las siete lunas de luto decretadas por la reina sacudieron al Imperio de la Luna de Sangre con un silencio espeso y respetuoso. En cada rincón de los dominios, desde los puertos del sur hasta las estribaciones montañosas del norte, las banderas imperiales ondearon a media asta, y los estandartes del lobo negro permanecieron velados en señal de duelo por el Alfa Supremo que había entregado su vida en defensa del trono. Sin embargo, en las sombras más alejadas de las rutas comerciales, la muerte de Alexander encendió una peligrosa euforia entre los remanentes de la rebelión. En un campamento improvisado al borde de los pantanos del este, Lord Malakor caminaba de un lado a otro frente a una gran mesa cubierta de mapas robados. Su rostro, antes lleno de una arrogancia juvenil, mostraba ahora los rasgos demacrados de un hombre consumido por la paranoia y la ambición desmedida. La huida había sido caótica, pero para el joven noble, la caída del Alfa no representaba una advertencia, sino
Última actualización : 2026-08-29 Leer más