Permanecí de pie junto a la puerta sin darme la vuelta. Sentí que se me humedecían los ojos, pero no dejé caer las lágrimas.—Lucas, tienes razón. Merezco que me amen. Por eso elegí irme. A tu lado nunca voy a encontrar ese amor.Una semana después, la recepcionista de mi nueva empresa se acercó cargando una caja.—Valeria, llegó un paquete para usted.La dirección del remitente era de mi antigua ciudad. El paquete lo había enviado Lucas.Dudé, pero terminé abriéndolo.***Encima de todo había una carta en la que por fin aceptaba que nuestro compromiso había terminado. Estaba firmada y fechada tres días antes.Debajo de la carta había varios objetos.Lucas había envuelto mi diario de la remodelación en plástico de burbujas y había colocado una tarjeta entre sus páginas."Te devuelvo esto. Aquí quedó registrado el esfuerzo que dedicaste a ese lugar durante cuatro meses. No tengo derecho a conservarlo".Debajo del cuaderno estaban los cinco imanes. No los había tirado; me los había envia
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