"Llegaste tarde"."Valeria, te lo suplico. Déjame verte una vez".***Era el mensaje número cincuenta y uno.Al tercer día en la nueva ciudad, empecé a enviar currículums. Conseguí dos entrevistas y, poco a poco, mis días adquirieron un ritmo diferente.Mientras almorzaba, recibí otro mensaje de Camila."Lucas volvió ayer al departamento que iba a ser de ustedes"."¿Para qué?""Le rogó a la agente que lo dejara entrar. Ella le explicó que el departamento ya estaba a la venta, pero él insistió en que solo quería verlo una vez"."¿Y después?""Se quedó allí dos horas".Dejé el tenedor.Camila continuó:"Lucas me contó que se quedó paralizado en cuanto abrió la puerta. No sabía que habías dejado el departamento así. Vio las paredes de la sala pintadas de blanco crema, las cortinas de ese azul brumoso que tanto te gusta, el librero que ocupaba toda una pared, las baldosas que elegiste con tanto cuidado y la maceta de menta del balcón. Entonces se dio cuenta de que lo habías remodelado sola
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