Me volví a encontrar con Donatello en el mostrador de recepción del hotel. La recepcionista levantó la vista de su computadora y me dedicó una sonrisa profesional.—Señorita Merouin, felicidades. Le han otorgado una mejora gratuita a nuestra suite Aurora, en el último piso.Llevé los dedos a mi frente y solté un suspiro profundo. En ese momento, una figura familiar se acercó tranquilamente a mi lado.Donatello le entregó su pasaporte a la recepcionista.—Buenas noches. Tengo una reserva.Luego se volvió hacia mí con una expresión de absoluta inocencia.—Avril, qué coincidencia. Yo también me hospedaré en este hotel.Me provocó una ligera risa, aunque fuera solo por un momento. Me giré para mirarlo de frente.—Donatello... no necesito que hagas nada de esto. No quiero mejoras en mi habitación ni tenerte a menos de diez metros de distancia. ¿Entendido?Él simplemente se encogió de hombros, como si nada de lo que yo dijera le afectara.—Avril… solo quiero que estés cómoda. No tienes por
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