En la mansión, Sara estaba acomodando su maleta para viajar a las afueras de la ciudad, a una obra que le habían asignado supervisar.La habitación estaba en penumbra, iluminada apenas por la lámpara de su mesa de noche, y afuera, el jardín se veía envuelto en esa quietud espesa que solo llega pasada la medianoche y Víctor aún no regresaba a casa.Dejó la maleta a un lado, sobre la cama, y se quedó mirando la ropa a medio doblar sin verla realmente.De pronto, la duda comenzó a rondarle la cabeza, insistente, como un zumbido que no la dejaba concentrarse en nada más.No sabía si llamarlo para preguntarle dónde estaba, ya que su matrimonio no era convencional, y esa clase de preguntas no encajaban del todo en el acuerdo que habían firmado.Por otro lado, Víctor ya le había advertido, desde el principio, que siempre estaba ocupado y que no solía pasar mucho tiempo en casa.Ella lo sabía. Lo había aceptado. Y, sin embargo, ahí estaba, revisando el reloj cada pocos minutos como si eso fue
Última atualização : 2026-09-03 Ler mais