—Soy tu esposo —siseó él, inclinándose hacia ella—. Y por si lo olvidaste, estoy pagando tu vida y la de tu hija.—¡Eres mi comprador, no mi dueño! —Le gritó Elena a la cara, señalándolo con un dedo tembloroso de furia—. ¡Y no me vengas a hablar de moralidad! ¿Sabes por qué estaba bebiendo anoche en ese jardín? ¿Sabes por qué me puse a hablar con esos hombres?William frunció el ceño, pero no dijo nada.—Porque te escuché —soltó Elena, dejando que cada palabra saliera cargada de todo el veneno que llevaba atragantado desde la noche anterior—. Estaba parada del otro lado del seto, William. Cerca del estanque. Escuché perfectamente a tus amiguitos, a Julián Vega y al otro imbécil de bienes raíces.El rostro de William cambió levemente. Su postura, antes rígida, también se relajó un poco.—Sé exactamente lo que dijeron —continuó Elena, inclinándose hacia él, con la cara a centímetros de la suya, escupiéndole los detalles—: Dijeron que yo era la *mujerzuela de la mansión*. Dijeron que, an
Última atualização : 2026-09-10 Ler mais