Tras esa acusación, los dedos de Ali, que desbotonaban la camisa con desgano, se detuvieron. Levanto la cabeza despacio y fijó en ella una mirada pesada, exhausta por la noche en blanco. La observó a través del espejo con el ceño fruncido, desconcertado e indignado ante la gravedad de sus palabras.Mercan jamás le había hablado con semejante dureza, y mucho menos se había atrevido a señalarlo de esa manera. ¿Qué le estaba pasando? ¿A qué venía ese ataque?—¿Disculpa? —fue lo único que logró articular antes de sumirse de nuevo en el silencio.Le estaba otorgando un margen para que recapacitara y se retractara, pero lejos de amedrentarse, Mercan sostuvo la cabeza en alto con desafío.—No lo niegues, Ali —musitó, tragando grueso mientras sentía el peso de la mirada de su esposo—. Anoche... tú...—¡Anoche estuve en el hospital con mi abuelo! —estalló él, harto, tomándola por sorpresa tanto por la gravedad de la noticia como por la agresividad inusual de su voz—. ¡Y no, no dormí ni un solo
Terakhir Diperbarui : 2026-09-07 Baca selengkapnya