MacarenaLuego su expresión se profundiza en algo primario y posesivo. Baja su boca a mi garganta, besándome mientras avanza, lenta e implacablemente. El estiramiento es intenso, exquisito. Va despacio, pulgada a pulgada, dejándome ajustar.—Estás tan jodidamente apretada, nena —gime contra mi cuello—. Me agarras como si hubieras nacido para tomar esto.Se hunde el resto del camino, gimiendo cuando toca fondo. Mi cuerpo está temblando, envuelto alrededor de él, estirado tan lleno que se siente como si nunca más fuera a estar vacía.—¿Estás bien?—Sí —respiro.Sonríe, oscuro y divertido. —Eso es porque ahora eres mía.Empieza a moverse. Lento al principio: largas y profundas brazadas que me permiten sentirlo todo. Cada vena. Cada giro de sus caderas. Cada gemido posesivo en mi oreja.—¿Te gusta eso, nena? —raspa—. Déjame escuchar cuánto te gusta que te follen.Gimo, demasiado abrumada para hablar, y él embiste con más fuerza.—Lo quiero, Maqui. Cada puto gemido.Sus caderas chasquean
Terakhir Diperbarui : 2026-09-03 Baca selengkapnya