—No conseguirás lo que quieres, Cecilia —susurró Declen mientras le sujetaba la barbilla.Cecilia intentó liberarse del agarre de Declen.—¡Suéltame, Declen! —sus ojos se enrojecieron mientras miraba a Declen, consumido por la ira—. ¿Qué tiene de malo que nos casemos? ¡Te amo, Declen!Antes de que Declen pudiera responder a las palabras de Cecilia, el mayordomo de la mansión ya se encontraba cerca de ellos.—Disculpe, joven maestro Declen. El señor está esperando por usted y la señorita Cecilia.Declen soltó a Cecilia y se marchó, dejando atrás a la mujer, que todavía sentía dolor.—¡Nunca me casaré con Cecilia, padre! —exclamó Declen con emoción en cuanto estuvo dentro del despacho de David.David, sentado en su imponente silla al otro extremo del escritorio, solo miró a su hijo menor con una expresión fría e impasible.—No me contradigas, Declen —lo reprendió David con tono sereno—. Cecilia es la hija de un amigo mío. Le prometí protegerla antes de que el señor Myke muriera.—¿Prote
Terakhir Diperbarui : 2026-09-30 Baca selengkapnya