Alexander la bajó lentamente y se acomodó en el agua tibia. —Ven aquí, Eva. Ella sostuvo su mirada, notando la mirada hambrienta en sus tormentosos ojos grises que le prometían puro placer carnal. Cuando se acomodó entre sus piernas, él la acercó más, sin dejar espacio entre ellos. Temblando profundamente en su interior esperando una liberación, su respiración se entrecortó, sintiendo su excitación palpitante y dura contra ella. En un instante, una sensación de plenitud la envolvió. ¡Eva no pudo evitar la sensación! Estaban juntos por fin. Desnudos. Expuestos. Completos. ¡Esto era lo que siempre había deseado!—¡Estamos hechos para amarnos, el uno al otro! Déjame hacerte el amor, nena —le susurró al oído, su barba incipiente le rozó el cuello y le provocó un escalofrío en la columna.—¿Quién te lo impide? —Como si ya no pudiera controlarse, empujó sus caderas hacia arriba, golpeándola contra ella, haciéndola jadear de placer. Aunque estaba hambriento, había una dulzura en él que la de
Last Updated : 2026-09-27 Read more