ElaraLa oscuridad cae como un telón de terciopelo, espeso, sofocante. Devora cada aliento, cada gemido ahogado en la sala. Mi cuerpo, aún vibrante por las huellas del castigo de Kael, se tensa instintivamente. Un silencio, pesado, casi palpable, se instala, roto solo por el zumbido sordo de mi propia respiración.Entonces, aparece.Estoy sentada en una silla.Un haz de luz, fino como una cuchilla, barre el espacio antes de posarse sobre mí. Se desliza sobre mi piel como una caricia envenenada. El calor casi me quema, trazando un camino desde mi clavícula hasta la curva de mis senos, expuestos por el corsé de látex negro que Kael me ordenó llevar. El tejido, ya pegado a mi piel por el sudor y la excitación, parece estrecharse aún más bajo esa mirada invisible.Murmullos se elevan a mi alrededor, susurros que se cuelan entre los cuerpos apiñados en la sombra.— Adivina, o pagarás.La voz de Kael, aunque lejana, resuena en mi cráneo como un eco distorsionado. Aprieto los puños, las uñas
Last Updated : 2026-09-13 Read more