Fue él quien rompió el hielo. Con humor. Porque Nathan hacía las cosas difíciles con humor.—Oye, padre —dijo, limpiándose los dedos con una servilleta—. Ya que estamos los dos tranquilos, cenando como dos adultos civilizados… ¿sigue pensando que Lee es una cazafortunas?Brian levantó la vista. Lo miró fijamente. Nathan contuvo la respiración.—No —respondió Brian, en voz baja—. Ya no.—¿Y eso? ¿Qué ha cambiado?—Todo —dijo Brian, dejando el tenedor—. He visto cómo trabaja. Cómo defiende su puesto sin pedir favores. Cómo le plantó cara a Mason. Cómo te protege a ti.Nathan sonrió.—Lee es así. No sabe hacer las cosas a medias.—Lo sé —Brian le dio un mordisco a la costilla, masticó despacio, y luego añadió—: Además, su perra me ha derribado en el suelo y me ha lamido la cara. Creo que eso crea un vínculo.Nathan soltó una carcajada.—¡Mi padre, el hombre de hielo, derribado por una labradora! Si esto llega a saberse, la bolsa se desploma.—No va a saberse —dijo Brian, pero había una s
Last Updated : 2026-09-30 Read more