Los días pasan y Camila, emocionada, le pide a Gabriel, saliendo del trabajo, que la lleve al aeropuerto. —Gabriel, ya que tú conoces todo el patrimonio que dejó mi abuelo, necesito un par de autos para mi amiga y para mí. El chofer quiero que esté al pendiente de las cosas de la mansión y de llevar a las empleadas a comprar lo necesario —explica Camila con naturalidad. —¿Tan mal chofer soy que ya no quieres mis servicios? —Gabriel se hace la víctima, y Camila estalla en carcajadas. —¡Ja, ja, ja!, pero no es eso. Está bien ir a trabajar juntos, pero los fines de semana cada uno tiene planes diferentes; además, con mi amiga aquí, te aseguro que no permaneceré mucho tiempo en casa. Por eso necesito poder movernos con libertad sin llamar a nadie —aclara Camila. —Te entiendo. Bueno, si no te lo han dicho, tu abuelo, además de todos los negocios que ya conoces, dejó un concesionario de autos. Cuando quieras las llevo a escoger alguno, así podrán andar libres por toda la ciudad —info
Last Updated : 2026-09-25 Read more