Dante regresó a casa solo el tiempo suficiente para ver a su hija despierta. Olie hablaba de cosas pequeñas, triviales, como si el mundo estuviera perfectamente en su lugar. Dante la escuchó en silencio, intentando aferrarse a aquella breve normalidad antes de volver a salir.Los días siguientes transcurrieron con una lentitud pesarosa. Aun así, Dante intentó aparentar normalidad, especialmente en la empresa.Dante estuvo presente en las reuniones, sentado a la cabecera de la mesa, con los informes abiertos frente a él. Respondía cuando le hablaban, asentía en los momentos esperados, pero sus pensamientos se escapaban con frecuencia. Bastaba una pausa un poco más larga para que la escena regresara: el asfalto mojado, la silueta apareciendo de repente, el impacto demasiado seco como para ser olvidado.—¿Dante?La voz lo devolvió al presente.Leon, responsable de la implementación, lo observaba con atención contenida.—¿Estás bien? —preguntó—. Pareces distante desde el martes pasado.Da
Última actualización : 2026-09-17 Leer más