Dentro de la habitación ochocientos cuarenta y cinco, una llamada muy importante se estaba llevando a cabo.— No me interesa que quieras justificarte, ahora mismo estoy en la habitación y no llegaste, no cumpliste con el trato, ¿crees que soy un estúpido? La rabia, qué siente Diego lo hace apretar el teléfono hasta hacerlo crujir. — No, no me interesan tus lamentaciones, regresé al país solo por la promesa de ese maldito contrato. Si tú no cumples con tu palabra, créeme que yo no tendré compromiso para tenerte compasión. Él se interrumpe, comienzan a tocar a la puerta de forma desesperante. — ¿Enviaste a alguien?— Pregunta Diego con las quijadas apretadas. — Te lo dije claro, solo sería un trato entre nosotros.— Cuelga la llamada sin esperar respuesta.Las palabras que vienen desde afuera solo lo hacen tensarse más. — Tomás, sé quién eres en verdad. Ábreme o si no, se lo diré a todos. Su espalda se endurece… ¿Por qué gritaba ese nombre?Los golpes no dejaban de llegar. “Como
Última actualización : 2026-09-10 Leer más