Alma apretó los ojos, y un vacío se instaló en toda la mitad de su estómago. Afuera, llovía a cántaros, pero no vaciló ni un solo segundo, y cruzó la puerta cerrándola de un solo portazo.Bajó las escaleras de la residencia con su pequeña maleta en una mano y el pecho tan oprimido que apenas podía respirar. Solo cuando el enorme portón quedó varios metros detrás de ella, las lágrimas que llevaba conteniendo desde hacía horas terminaron por desbordarse.Nunca imaginó que abandonaría aquella casa de esa manera.Mientras caminaba sin rumbo fijo, una pregunta comenzó a repetirse una y otra vez en su cabeza.¿Realmente era tan difícil quererla? Si es que ella lo había dado todo por ese hombre, también por su familia, pues ellos se beneficiaron de su matrimonio, y aun así, no estaban presentes en ese momento.Tampoco tenía adónde ir. Pues cada vez que ella intentaba hablar de sus problemas, su padre siempre respondía lo mismo.—Una buena esposa debe obedecer a su marido. No permitas que tu
Última actualización : 2026-09-10 Leer más