El aroma a café recién molido y el eco suave de las fuentes de agua en el jardín que yo misma había diseñado eran, usualmente, mi refugio. Pero esa mañana, el aire en el ático de Julian se sentía cargado, eléctrico, como si la atmósfera misma supiera que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre.Me detuve frente a la puerta entreabierta de su despacho. Julian estaba de espaldas, admirando el imponente cielo de Nueva York. Sus hombros, anchos y tensos bajo la camisa de seda azul, delataban su agitación. Estaba hablando por teléfono, y su voz, esa barítono firme que siempre me hacía flaquear las rodillas, tenía un matiz de urgencia que nunca antes había escuchado.—...la cena está confirmada para las ocho. Todo tiene que ser perfecto, no quiero errores con la logística —decía él, moviendo la mano como si estuviera trazando planos en el aire—. La pedida de mano es el centro de todo. Y el contrato... El contrato debe estar listo para firmarse en cuanto se anuncie la unión. Si cerram
Last Updated : 2026-09-12 Read more