Furiosa como estaba, indignada por todo lo que me estaba ocurriendo con Jim Reynolds y sus pregones de que yo era su novia, se me ocurrió poner una pastillita en mi columna de datos "El vigía" que tenía en las páginas policiales de la edición impresa con datitos y cortos de crónica rojas, que incluía accidentes, robos, homicidios y otras informaciones que por falta de espacio no podían ser destacados, de que "Warren, el empresario que maneja la carrera boxística de Jim Reynolds, estaría implicado en estafas con sus propios boxeadores". Lo hice por despecho, porque quería cortar, de hachazo, toda relación con Jim. Él ya me había advertido muchas veces que no siguiera escarbando en la vida de Warren así es que pensé que de esa forma, publicando ese suelto en el diario, Reynolds dejaría de andar diciendo que yo era su enamorada y me lo sacaría de encima para siempre. La pastillita surtió efecto y de inmediato en el espacio deportivo de la televisión entrevistaron a Warren sobre lo q
Última actualización : 2026-10-04 Leer más