Jim Reynolds tocó la puerta de la oficina de Warren. -¡¡¡Pase!!!-, le pidió el tipo, mascando un cigarro. Reynolds abrió la puerta con timidez y coló la nariz. Estaba muy nervioso y dubitativo y tenía un nudo en la garganta. Sabía de la fama de Warren, de que era un sujeto tosco, malo, cruel , déspota y tirano, que maltrataba a los boxeadores, se burlaba, incluso, de ellos, pero que, finalmente, de congeniar, brindaba un decidido apoyo para su carrera deportiva que tanto requería. Warren se deleitaba con su cigarro, echando mucho humo, mirando divertido al joven. Le daban risa sus nervios y miedos. -¿Así es que quieres ser un gran campeón de box como tu padre?-, le preguntó distendido, sonriendo, mostrándose incrédulo de las cualidades de Reynolds. Lo veía escuálido, sin forma, demasiado enjuto y con pocas posibilidades para ser un buen boxeador y por ende jamás sería monarca mundial de los pesos completos. -Sí, señor, necesito un buen empresario, usted es el mejor-, tar
Terakhir Diperbarui : 2026-09-16 Baca selengkapnya