Yo pugnaba por saber más de Warren, de sus malos manejos, de sus trampas e ilícitos y quería seguir hundiéndolo en el lodo. Ese sujeto era un criminal impune y mi intención era meterlo en la cárcel de por vida. Luis lo conocía muy bien. Ese día que descansaba en el diario, subí a su cafetería y le pedí un delicioso desayuno, huevos revueltos, tocino, tostadas y café con leche. -En seguida, Alana-, Luis se mostró como siempre muy hacendoso. Él temía un gusto proverbial para la cocina. Todo lo que hacía le salía exquisito y perfecto, aún hasta cosas muy simples como las frituras. Yo me defendía bien con las ollas y las sartenes, sin embargo me faltaba la sazón de Luis. Ese hombre sí que tenía una mano mágica para las comidas, je jeje. -¿Warren se rodeaba siempre de gente peligrosa?-, le pregunté entonces, sorbiendo el café con leche. Estaba en su punto. -Warren es un gángster, en realidad, Alana, no solo es el boxeo, ese tipo está metido en muchos negocios turbios-, me reveló
Última actualización : 2026-10-23 Leer más