Theodore no tomó los papeles.Se quedó mirándolos, y por primera vez noté que el pánico nublaba su mirada.—Nina, por favor, cálmate. ¿Podemos hablar de esto?«Me ama tanto. Jamás se irá de verdad».«Solo está enojada. Con un poco de cariño, se le pasará».Incluso ahora seguía creyendo que solo estaba molesta.Para él, cualquier problema se reducía a mis emociones. Yo era la difícil, la inmadura, la que exageraba.Pero la realidad era que él nunca me trató como una verdadera compañera.—¿Hablar de qué?Theodore tragó saliva.Por puro instinto, intentó tomarme de la mano, pero me aparté.Su mano quedó suspendida en el aire por un momento antes de que la retirara con torpeza.—Nina... Sé que últimamente te he descuidado. Es mi culpa.—Pero llevamos cinco años casados. No puedes pedirme el divorcio por algo tan insignificante...Su voz estaba cargada de ansiedad.De repente recordé cómo le había suplicado desesperada, cada vez que él me ignoraba.Solo que, en aquel entonces, ni siquiera s
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