La mujer me quedó mirando de arriba abajo. Aunque no dijo nada, no hacía falta que hablara, su expresión lo decía todo.Sentí que me ardían las mejillas y bajé la mirada.—Disculpen —murmuré.Di un paso hacia atrás, dispuesta a regresar a mi asiento. El hombre la tomó suavemente del brazo y se la llevó unos metros más allá. Comenzaron a hablar en voz baja. No podía escuchar con claridad lo que decían, pero sí podía ver sus gestos y la expresión de enfado en sus rostros.Ella negaba con la cabeza una y otra vez. Él parecía cada vez más desesperado. Por un momento pensé que iban a rechazar mi ayuda.No podía culparlos, no me conocían y por lo visto, mi aspecto les había causado una impresión bastante desagradable sobre todo a la mujer de estilizada figura.Intenté no pensar en ello. Al fin y al cabo, yo solo había ofrecido mi ayuda. Si la aceptaban o no, ya dependía de ellos. Después de unos minutos, el hombre regresó.—Señorita, disculpe a mi esposa. Está muy nerviosa.—Lo entiendo.
Última actualización : 2026-09-17 Leer más