Andrea cerró la puerta del coche con suavidad; el clic resonó como un disparo en medio del silencio.Se quedó de pie bajo el frío de la madrugada, con los brazos cruzados sobre el pecho, mirando el vehículo. Sus ojos se detuvieron en la leve huella de un dedo sobre el retrovisor: pequeña, delicada, desconocida.Había dejado el labial exactamente donde lo encontró. No por miedo.Por cálculo.Esta vez, no iba a hacer la vista gorda.Esta vez, lo estaba poniendo a prueba.Porque si seguía allí, intacto, significaría que no lo había notado en absoluto. Lo que significaría que no le importaba en absoluto.Pero si ya no estaba...Entonces alguien tenía algo que ocultar.Andrea dio media vuelta y entró en la casa con pasos lentos y decididos, cada uno más pesado que el anterior. Al llegar al dormitorio, el aroma de la colonia de Gabriel aún flotaba en el aire.Se quedó en el umbral, mirando el lugar donde él solía estar de pie, sonreír, besarle la frente como si todo estuviera bien.Sus labi
Última actualización : 2026-10-30 Leer más