La joven despertó antes de que el sol asomara por encima de la cordillera. No hubo un ruido que la sacara del sueño, ni una pesadilla que le helara la sangre, ni el crujido de unas tablas que la hicieran incorporarse de golpe. Sencillamente abrió los ojos, y supo que ya no podría volver a dormir. La habitación estaba en penumbra, y por la ventana entreabierta entraba un aire frío que olía a pino y a tierra húmeda. Se quedó unos minutos inmóvil bajo la cobija, escuchando el silencio. Un silencio limpio, sin respiraciones ajenas, sin susurros, sin el roce de garras invisibles. Un silencio que, por primera vez en mucho tiempo, no le produjo miedo.Se levantó con cuidado, sin hacer ruido, y se vistió a la luz gris del amanecer. Guardó sus pocas pertenencias en el bolso gastado, se colgó la correa al hombro y salió de la habitación procurando no despertar a nadie. El pasillo de la posada estaba oscuro y silencioso, y el comedor, abajo, era un espacio vacío de mesas desnudas y sillas patas
Last Updated : 2026-10-21 Read more