Me Llamaron Zorra por un PerfumePedí unos días libres para asistir como dama de honor a la boda de mi mejor amiga.
Apenas aterricé, ella ya me tenía preparados un celular de último modelo, un bolso de diseñador y, además, me había hecho una transferencia de 50 mil dólares.
—Es un detalle por haber venido hasta acá. Aunque me vaya a casar, tú sigues siendo la persona más importante de mi vida.
Me emocioné muchísimo.
Al día siguiente, me levanté muy temprano, me puse el vestido de dama de honor y fui a buscarla.
Carmen Silva se estaba maquillando. Al verme entrar, se volvió hacia mí, emocionada, y me hizo señas para que me acercara.
Pero apenas me acerqué, su expresión se enfrió de golpe.
—¡Zorra, lárgate de mi boda ahora mismo!
Me quedé helada.