Gary Ridgway

Mi Prometido Me Dejó Por Su Prima Viuda
Mi Prometido Me Dejó Por Su Prima Viuda
En medio de la fiesta de compromiso, cuando la torre de champán ya iba por la mitad, el celular de Marcos Harrison sonó. Me miró fijo y soltó, serio: —Tengo que irme. Lilia se desmayó en el aeropuerto. —Si te vas, lo nuestro se acaba —le respondí con firmeza. De todos modos, se fue... justo frente a doscientas personas. Cargó a Lilia Harrison en brazos —llevaba el abrigo que yo le había regalado— y se fue en mi auto. Al día siguiente recibí un correo: "Lilia se mudará a mi departamento. Me necesita. Ojalá lo entiendas. Cuando se recupere, tú y yo nos casamos. Confía en mí." Me quedé mirando la pantalla y, sin darme cuenta, solté una carcajada. Al final, no era a "quien lo amaba" a quien quería, sino a "quien lo necesitaba". Y yo, por ser tan autosuficiente, no le servía. Esa noche busqué un número en la agenda: el de alguien a quien jamás tomé en serio, pero que me había esperado por veintitrés años. Llamé. —Mañana a las siete, en el restaurante frente al mar.
12 Capítulos
Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio
Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio
A los siete años, papá llevó a casa a una mujer hermosa y fue ella quien me regaló una caja de mangos. Ese mismo día, mamá me vio comerlos con tanto gusto. Firmó los papeles del divorcio sin decir nada y, poco después, se lanzó del edificio. Desde entonces, el mango se convirtió en la pesadilla que me acompañaría toda la vida. Por eso, el día de mi boda le dije a mi esposo, Héctor Preciado, que si algún día quería divorciarse, solo tenía que regalarme un mango. Él me abrazó sin responder y, desde ese momento, el mango también se volvió su tabú. Cinco años después de casarnos, en Nochebuena, su amiga de la infancia dejó un mango sobre su escritorio. Ese día, Héctor anunció que cortaba toda relación con Violeta Sánchez y la despidió de la empresa. Y ahí sí creí, sin dudarlo, que él era el hombre indicado para mí. Hasta que, seis meses después, regresé del extranjero tras cerrar un trato de cien millones de dólares. En la cena de celebración, Héctor me pasó una bebida. Y, cuando ya me había tomado la mitad del vaso, Violeta, la mujer a la que había despedido de la empresa, apareció detrás de mí con una sonrisa provocadora y preguntó en tono despreocupado: —¿Está bueno el jugo de mango? Me giré para mirar a Héctor con incredulidad. Él apenas contenía la risa. —No te enojes —dijo—. Violeta insistió en que te hiciera esta broma. —No te di un mango, solo jugo de mango. Luego añadió, como si nada: —Pero, creo que Violeta tiene razón: que no comas mango es una manía tuya. —Mira lo feliz que estabas tomándolo hace un momento. Mi expresión se endureció. Levanté la mano, le arrojé el resto del jugo en el rostro y me di media vuelta para irme. Porque hay cosas con las que no se bromea. El mango no lo es. Y mi decisión de divorciarme, tampoco.
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Traición en Navidad: Somníferos y Secretos
Traición en Navidad: Somníferos y Secretos
Con tal de salir con su asistente en Navidad, mi esposo puso somníferos en la leche en polvo de nuestra hija. Cuando, angustiada, llevé como pude al hospital con fiebre alta, me sorprendió ver cómo mi esposo subía las escaleras con su asistente en brazos. —¡Yolanda se torció el pie, la estoy acompañando a que la revisen! Mientras nuestra hija era atendida en el quirófano, él no mostró el más mínimo interés. Yo apretaba con fuerza el billete de lotería de un millón de dólares en el bolsillo. Era hora de abandonar ese matrimonio de siete años.
7 Capítulos
52 Veces Despedida
52 Veces Despedida
Después de cinco años de relación, mi novio, abogado, canceló nuestra boda… ¡52 veces! La primera vez, me dejó plantada en la playa porque su pasante —una joven que trabajaba con él en el bufete— cometió un error llenando unos formularios, y él volvió corriendo a la oficina. La segunda, justo cuando estábamos por casarnos, se enteró de que otro abogado estaba haciendo pasar un mal rato a la misma pasante y se fue a «ayudarla», dejándome sola ante las risas de todos los invitados. Desde entonces, no importaba cuándo planeáramos la boda, ella siempre tenía un nuevo problema urgente que lo requería. Hasta que un día, me harté. Con el corazón roto pero la frente en alto, decidí terminar con todo. Y ese día que me fui de Santa Lucía del Valle… Él se volvió loco, buscándome por toda la ciudad.
9 Capítulos
Anillo Roto y Promesas en la Cancha
Anillo Roto y Promesas en la Cancha
El día que celebrábamos nuestro tercer aniversario de bodas, Camila Estévez —enamorada de mi esposo desde hacía tres años— decidió proclamar su amor por él en Facebook.
10 Capítulos
Mi Muerte los Destruyó: Mi Prometido y Mi Amigo
Mi Muerte los Destruyó: Mi Prometido y Mi Amigo
Tres días después de mi muerte, mi prometido Alberto recibió una llamada identificando mi cadáver. Con impaciencia, dijo,-No me importa su muerte. Avísenme cuando la entierren. La policía, impotente, llamó al segundo contacto de emergencia: mi amigo de la infancia, Luis. Él se burló con indiferencia,-¿De verdad muerta? Pero no me toca recoger el cuerpo. Entonces quémenlo. Hagan lo que quieran con las cenizas. Hasta que publicaron el acta de defunción en línea. Solo una noche, el pelo de mi prometido y mi amigo se volvió gris.
8 Capítulos

¿Qué Películas Españolas Hablan Sobre Gary Ridgway?

3 Respuestas2026-01-24 05:17:58

Me he topado con esta pregunta más de una vez en foros de true crime y mi respuesta suele ser clara: no hay películas españolas conocidas que estén centradas exclusivamente en Gary Ridgway, el llamado asesino del río Green. Lo que sí ocurre es que los programas de crónica negra y algunos documentales españoles han dedicado reportajes o segmentos a su caso dentro de espacios más amplios sobre asesinos en serie internacionales, pero no existe —que yo sepa— un largometraje de ficción o documental producido en España cuyo tema principal sea Ridgway.

Entiendo por qué puede parecer extraño: Ridgway es un caso muy ligado a Estados Unidos, con ubicaciones, víctimas y procesos judiciales allí, así que la industria cinematográfica española suele preferir narrativas con un trasfondo local o adaptar casos propios. Aun así, si te interesa ver representaciones cinematográficas sobre asesinos en serie hechas en España, te recomendaría mirar títulos como «La isla mínima» o «El silencio de la ciudad blanca», que exploran la investigación policial y el impacto social del crimen aunque no traten el caso de Ridgway directamente.

Personalmente disfruto buceando en episodios de programas de televisión y podcasts españoles donde, de vez en cuando, mencionan o resumen casos internacionales como el del Green River Killer: son útiles para quien prefiere contenido en nuestro idioma. Al final, la mejor opción para encontrar material centrado en Gary Ridgway sigue siendo el catálogo internacional de documentales y noticias norteamericanas, pero es reconfortante saber que en España suelen cubrir estos casos en formatos periodísticos y divulgativos.

¿Cómo Influyó Gary Ridgway En Series Policíacas Españolas?

3 Respuestas2026-01-24 17:32:29

Me llama mucho la atención cómo un caso estadounidense puede terminar dejando huella en la manera en que se cuentan historias de crímenes en España.

Recuerdo cuando me empapé de reportajes sobre Gary Ridgway y, como lector y aficionado a las series, noté enseguida que muchos guionistas europeos tomaron prestadas ciertas atmósferas: el procedimiento largo y obsesivo, la sensación de impotencia ante la magnitud de la investigación y el foco en las víctimas como individuos, no solo como cifras. Eso se traduce en series españolas que priorizan el pulso psicológico del equipo investigador, el uso de pruebas forenses modernas y el arco de casos que se estiran durante temporadas enteras. No es que Ridgway escribiera guiones, sino que la realidad brutal de su caso alimentó un interés por retratos más fríos y metódicos del criminal y, sobre todo, por el desgaste humano de quien investiga.

También veo la influencia en la estética: silencios largos, planos que insisten en la rutina policial y escenas donde la prensa y la opinión pública presionan a la policía. Y en los guiones, la presencia de detectives que se equivocan, que cometen fallos éticos y que cargan con la culpa; eso se volvió realidad narrativa en muchas producciones españolas que ya no buscan solo resolver el puzzle, sino contar cómo el caso cambia a la gente. Al final me quedo con la impresión de que el legado es más tonal y metodológico que una influencia directa: creó un mapa sensorial y ético del retrato del asesino en nuestras pantallas.

¿Cómo Atrapó La Policía Española A Gary Ridgway?

3 Respuestas2026-01-24 20:07:29

Me parece imprescindible empezar aclarando algo: la policía española no fue quien atrapó a Gary Ridgway; fue una operación llevada a cabo por autoridades estadounidenses, principalmente detectives del condado de King y el FBI, en el estado de Washington.

Llevaba años rondando en los expedientes de la policía porque muchas víctimas femeninas aparecieron junto al río Green River en los años 80 y principios de los 90. Ridgway estuvo en la órbita de sospechas varias veces durante la investigación original, pero la gran diferencia llegó cuando la genética forense dio un salto cualitativo a finales de los 90 y principios de los 2000. Los investigadores volvieron a analizar muestras biológicas de las víctimas con técnicas mucho más sensibles, y consiguieron perfiles de ADN que podían compararse contra posibles sospechosos.

Los detectives relacionaron ese ADN con el de Ridgway tras obtener una muestra de su material genético —informes periodísticos y judiciales mencionan el uso de material desechado para conseguir una muestra que permitiera la comparación—, lo que permitió su arresto en 2001. Tras ser detenido, Ridgway terminó confesando a muchas de las muertes y, para evitar la pena de muerte, se declaró culpable en 2003 de decenas de asesinatos; también colaboró indicando lugares donde estaban los restos. Fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Todo esto me recuerda cuánto ha cambiado la investigación criminal con la genética: no solo resolvió un caso de décadas, sino que también dio cierta cerradura a las familias afectadas, aunque las heridas sigan abiertas.

¿Dónde Operaba Gary Ridgway Y Hay Víctimas En España?

3 Respuestas2026-01-24 02:31:26

Tengo presente el caso de Gary Ridgway desde hace años y me sigue impactando lo metódico y cruel que fue su patrón de actuación. Operó principalmente en el estado de Washington, alrededor del área metropolitana de Seattle, y dejó muchas víctimas en condados como King County; varias de sus víctimas fueron halladas cerca del río Green, de ahí el sobrenombre que la prensa le dio. Las desapariciones y hallazgos ocurrieron sobre todo en la década de 1980 y principios de los 90, y la investigación se centró en zonas como Kent, Tacoma y tramos de carretera próximos a Seattle.

Sé que Ridgway se alimentaba de la vulnerabilidad: muchas de las mujeres que asesinó eran trabajadoras sexuales o personas en situaciones precarias. Fue arrestado en 2001 y, en 2003, se declaró culpable de numerosos asesinatos para evitar la pena de muerte; con el paso de los años confesó a las autoridades más homicidios, y eso amplió la cifra total que se le atribuye. La evidencia de ADN fue clave para vincularlo a muchas escenas.

En cuanto a España, no hay constancia ni registros de víctimas suyas fuera de Estados Unidos: todos los asesinatos documentados y las confesiones correspondientes se refieren a lugares en Washington y alrededores. Es un caso que siempre me recuerda lo importante que es la persistencia policial y el apoyo a las familias afectadas, porque detrás de las cifras hay historias humanas que merecen justicia y memoria.

¿Hay Libros En España Sobre Los Crímenes De Gary Ridgway?

3 Respuestas2026-01-24 22:26:00

Me paso horas curioseando estanterías y catálogos cuando surge un caso macabro que me interesa, y el de Gary Ridgway —el llamado Green River Killer— no es una excepción. En cuanto a libros, lo más conocido internacionalmente es el trabajo de Ann Rule, titulado «Green River, Running Red», que es una lectura clásica del true crime en inglés sobre este caso. En España, sin embargo, la oferta específica y traducida es bastante limitada: muchos títulos sobre Ridgway no han tenido traducción al español y lo más habitual es encontrar ediciones en inglés en tiendas grandes o en línea.

Si vivo en Madrid o en cualquier otra ciudad española, lo que suelo hacer es mirar en Casa del Libro, Fnac, Amazon.es y en el catálogo de la Biblioteca Nacional o las bibliotecas municipales: ahí a veces hay ejemplares originales en inglés y, puntualmente, antologías de crímenes que incluyen capítulos sobre el Green River Killer traducidos al español. También recomiendo buscar en colecciones de true crime publicadas por editoriales como RBA o Planeta, ya que a veces incluyen casos estadounidenses famosos dentro de volúmenes más amplios.

Además de los libros, hay reportajes largos y series documentales que han sido dobladas o subtituladas al español, y podcasts en español que tratan el caso con bastante detalle; eso ayuda si no encuentras una traducción literal del libro que buscas. En definitiva, hay material accesible en España pero, para lecturas monográficas profundas, probablemente tengas que leer en inglés o buscar compilaciones y reportajes en español. Yo suelo alternar ambas opciones y al final aprendo más con la suma de fuentes, así que te diría que no te limites a una sola edición si te interesa el tema.

¿Quién Fue Gary Ridgway Y Cuántos Asesinatos Cometió?

3 Respuestas2026-01-24 01:18:50

Recuerdo vívidamente el día que escuché por la radio sobre el llamado "Green River Killer" y cómo esa historia me dejó sin palabras.

Yo investigué el caso con paciencia y algo de obsesión: Gary Ridgway es un asesino en serie estadounidense que operó principalmente alrededor de Seattle y el río Green durante las décadas de 1980 y 1990. Sus víctimas fueron en su mayoría mujeres jóvenes, muchas de ellas trabajadoras sexuales o personas en situación de vulnerabilidad. Ridgway fue arrestado en 2001 gracias a pruebas de ADN y a nuevas técnicas forenses que conectaron restos y escenas a su persona.

En 2003, para evitar la pena de muerte, Ridgway se declaró culpable de 48 asesinatos y recibió cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Con el paso de los años fue confesando más crímenes: afirmó haber matado a 71 mujeres y ayudó a los investigadores a localizar restos. Hay incluso estimaciones que hablan de un número potencialmente mayor, quizá hasta alrededor de 90, aunque muchas de esas hipótesis siguen sin confirmarse. Para mí, lo más impactante no es solo la cifra, sino el daño humano detrás de cada número: vidas arrancadas, familias destrozadas y fallos sistémicos que demoraron justicia. Me quedo con la sensación de que la combinación de avances policiales y persistencia de sobrevivientes y familias fue lo que, al final, permitió cerrar muchos capítulos de esta historia macabra.

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