Me emocionó descubrir que Anthony Horowitz sí ha escrito historias de
sherlock, aunque no se trata de «capítulos especiales» de una serie de televisión, sino de
novelas completas que juegan con la mitología de Conan Doyle.
Horowitz publicó «The House of Silk» en 2011, presentada como un
manuscrito perdido narrado en el tono de Watson; es una obra que respeta muchas convenciones clásicas pero con una prosa más contemporánea y escenas más crudas que pueden sorprender a los puristas. Después vino «Moriarty» en 2014, que explora el legado del enfrentamiento entre Holmes y su
archienemigo y se siente más oscuro y ambicioso en su alcance. Ambas novelas fueron promovidas como pastiches serios, autorizados por quienes gestionan los derechos del legado de Conan Doyle, y buscan encajar en el canon sentimental sin pretender sustituir los originales.
Si alguien espera «capítulos especiales» como los de una
serie de tv (por ejemplo, episodios únicos), conviene aclarar que Horowitz no escribió episodios para la versión televisiva moderna «Sherlock» de la BBC; esa producción corresponde a Steven Moffat y Mark Gatiss. En cambio, lo que Horowitz ofrece son relatos largos que funcionan como novelas oníricas para fans de Holmes, con guiños detectivescos y un pulso narrativo propio. Personalmente disfruté cómo respeta la atmósfera victoriana mientras mete su sello contemporáneo, aunque admito que prefiero leerlos como homenajes literarios más que como continuaciones canónicas irrebatibles.