4 Respostas2026-01-10 03:14:26
Me seduce cómo sus imágenes cambian la forma en que veo una pasarela.
He seguido su trabajo desde que compraba revistas en quioscos y siempre me ha parecido que Steven Meisel no se conforma con tomar buenas fotos: monta piezas con guion, personajes y tensión. Su vínculo con «Vogue Italia» y las grandes campañas de moda transformaron la idea de fotografía comercial; lo que entregaba no era solo una prenda, sino una escena que podía marcar temporada tras temporada.
También es cierto que su influencia tiene aristas: ha sido responsable de lanzar a muchas modelos al estrellato, moldear cánones de belleza y, en ocasiones, provocar polémicas con imágenes que obligaron a debatir sobre ética y representación. Aun así, su habilidad para narrar con luz, maquillaje y casting sigue siendo una lección para cualquiera que ame la imagen. Me deja la sensación de que la moda, gracias a fotógrafos como él, puede ser arte y motor cultural al mismo tiempo.
4 Respostas2026-01-10 15:10:46
Me sigue sorprendiendo lo abrumadoramente prolífica que ha sido la carrera de Steven Meisel y cómo casi todas las grandes casas de moda han pasado por su cámara.
He trabajado con sus imágenes durante años y puedo decir que sus colaboraciones abarcan desde marcas de alta costura hasta líneas de prêt-à-porter y cosmética. Entre las firmas de moda con las que se le suele asociar figuran Dolce & Gabbana (con campañas icónicas de los años 90 y 2000), Versace, Prada y Miu Miu. También ha realizado trabajos para Gucci, Chanel y Valentino, además de colaborar con casas como Fendi y Louis Vuitton en distintos momentos de su carrera.
En el terreno de la belleza y la cosmética, su nombre aparece ligado a campañas para marcas de maquillaje y cuidado que buscan imágenes poderosas y narrativas visuales fuertes, como Revlon y otras firmas internacionales. Y, por supuesto, su relación de larga data con revistas —especialmente las ediciones de moda de gran prestigio— ha hecho que sus encargos sean interminables. Personalmente, me encanta cómo su estilo puede transformar una marca conocida en algo inesperado y atrevido.
4 Respostas2026-01-16 22:54:28
Tengo ganas de contarte lo que he averiguado: por ahora no hay una fecha oficial anunciada para un nuevo libro de Lucy Hawking. He estado siguiendo fuentes habituales —la web de autoras, páginas de editoriales y catálogos como Goodreads y la base de datos de ISBN— y no aparece ningún lanzamiento confirmado próximamente. Lucy es conocida por la serie infantil que arrancó con «George's Secret Key to the Universe», y cuando hay novedades suelen anunciarse primero en la editorial y en sus redes personales.
Si eres lector habitual de su combinación de ciencia y aventuras, lo mejor es suscribirte a boletines de editoriales y mantener un ojo en su perfil público; a veces los anuncios aparecen con unos meses de antelación. Personalmente, me entusiasma la idea de otra entrega porque su enfoque hace accesible la ciencia a jóvenes, así que estaré pendiente y con ganas de reservarla en cuanto salga.
4 Respostas2026-01-16 01:08:12
Me enganchó la mezcla de aventura y ciencia que ofrece Lucy Hawking; sus libros son trampolines para la curiosidad y eso se nota desde la primera página.
En mis lecturas familiares recuerdo que ella combina narración de ficción con explicaciones claras de conceptos científicos: espacio, cosmología, agujeros negros, la vida de las estrellas y la física básica aparecen entre las páginas. No es solo enseñar datos, sino contar por qué importan, mezclando personajes que viven pequeñas aventuras mientras el lector aprende conceptos reales.
Además, su trabajo toca temas contemporáneos como el cambio climático, la importancia de la alfabetización científica y la ética alrededor de la tecnología y la investigación. Suele usar recursos como secciones explicativas o ilustraciones que acompañan la historia, así que aprendes sin sentir que estás estudiando. Me parece una forma muy honesta y eficaz de llevar la ciencia a públicos jóvenes y curiosos; al final siempre salgo con ganas de mirar el cielo con otras preguntas.
4 Respostas2026-01-10 18:42:17
Me encanta cuando la moda y el arte se cruzan en las salas de un museo, y Steven Meisel suele aparecer en ese cruce con frecuencia. Tiene una carrera tan sólida en revistas como «Vogue Italia» que su trabajo viaja por colecciones y exposiciones internacionales; en España, lo habitual es encontrar sus fotografías incluidas en muestras colectivas sobre fotografía de moda o en retrospectivas temáticas dedicadas a la imagen editorial.
No es frecuente que haya una gran exposición individual y permanente dedicada solo a Meisel en un museo español, pero sí que sus trabajos han llegado en forma de préstamos y catálogos a centros que programan fotografía contemporánea. Instituciones y centros culturales que suelen curar este tipo de muestras —como fundaciones y salas dedicadas a la fotografía— son los lugares más probables donde ver piezas suyas.
Personalmente, me parece lógico: su trabajo es icónico y polémico a la vez, y encaja mejor en exhibiciones que dialogan con la historia de la moda y la edición fotográfica. Si te interesa, seguir la programación de las fundaciones y museos de fotografía en España suele dar buenos resultados; siempre disfruto ver cómo sus imágenes funcionan fuera de las páginas de revista.
4 Respostas2026-01-16 13:59:11
Me encanta recomendar lecturas que mezclan aventura y ciencia, y Lucy Hawking es una de esas autoras que hace ambas cosas bien. Ella es coautora, junto a su padre Stephen Hawking y otros colaboradores, de la serie «George's Secret Key to the Universe», que incluye títulos como «George's Cosmic Treasure Hunt», «George and the Big Bang», «George and the Unbreakable Code» y «George and the Blue Moon». Estos libros intercalan una historia de ficción con secciones explicativas sobre el espacio, los agujeros negros, la relatividad y la informática, así que el ritmo no se vuelve pesado y el niño entiende conceptos complejos de forma entretenida.
He visto cómo funcionan con lectores de entre 8 y 12 años: las aventuras enganchan, las notas científicas aclaran y despiertan preguntas, y las ilustraciones y ejemplos ayudan a visualizar lo que sería más abstracto en un libro de texto. Además, en muchos casos vienen traducidos y son buenos para leer en voz alta o para proyectos escolares. Personalmente, valoro que transmitan curiosidad sin perder rigor básico; son una puerta perfecta para que los peques se enamoren del cosmos.
3 Respostas2026-01-22 09:33:00
Nunca pensé que un concepto tan contraintuitivo pudiera explicarse con imágenes sencillas: Hawking propuso que los agujeros negros no son completamente negros, sino que emiten una radiación térmica. En mi caso, lo leí en una edición de «Breve historia del tiempo» y me quedé fascinado por la mezcla de relatividad y mecánica cuántica que propone esta idea.
Hawking razonó que, cerca del horizonte de sucesos, los efectos cuánticos permiten que pares de partículas virtuales aparezcan y se separen; si una de ellas cae al agujero negro y la otra escapa, desde nuestro punto de vista parece que el agujero está emitiendo partículas. Esa emisión tiene un espectro térmico con una temperatura inversamente proporcional a la masa del agujero: los agujeros pequeños se calientan y se evaporan más rápido, mientras que los gigantescos tienen una temperatura prácticamente indetectable. Esta conclusión fue revolucionaria porque unió ideas de la teoría cuántica de campos con la gravedad.
Más allá de la explicación física, la propuesta de Hawking trae consecuencias profundas: existe el famoso problema de la pérdida de información, que cuestiona si la información sobre lo que cae en un agujero negro se destruye o no. Me gusta imaginarme a Hawking sonriendo ante la paradoja que ayudó a crear, porque abrió una puerta enorme para la investigación moderna sobre gravedad cuántica y la naturaleza del espacio y el tiempo. Al final, para mí sigue siendo una de las teorías más bellas y perturbadoras de la física moderna.
3 Respostas2026-01-22 17:48:31
Recuerdo con claridad la mezcla de tristeza y admiración que sentí cuando supe la noticia: Steven Hawking murió el 14 de marzo de 2018, en su casa de Cambridge, a los 76 años.
Había sido diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), también conocida como enfermedad de las neuronas motoras, a principios de los años sesenta, y los médicos le dieron solo unos pocos años de vida. Sin embargo, vivió más de cinco décadas con la enfermedad, algo que siempre me pareció asombroso y triste a la vez. La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas encargadas de controlar los músculos; con el tiempo provoca parálisis progresiva y aumenta el riesgo de complicaciones respiratorias e infecciones, que suelen ser la causa última del fallecimiento en muchos pacientes.
Aquel día de marzo se dijo que murió por complicaciones relacionadas con la ELA; los informes oficiales indicaron que falleció de forma pacífica. Me impactó siempre cómo, a pesar de la enfermedad, mantuvo su curiosidad y su capacidad para comunicar ideas complejas al público —su libro «Una breve historia del tiempo» cambió la manera en que mucha gente, yo incluido, veía el cosmos—. Al recordarlo ahora, me viene la mezcla de respeto por su ciencia y ternura por su fuerza personal; se fue en paz, dejando un legado enorme y muchas ganas de seguir explorando el universo.