3 Respuestas2026-01-21 06:19:15
Me sorprendió ver a Uri Geller en la programación española durante mi adolescencia; su imagen de cuchara doblada se quedó en mi memoria y me hizo investigar más sobre sus giras.
Recuerdo que en los años setenta y ochenta su presencia en Europa fue constante, y España no fue una excepción: actuó en teatros, apareció en programas de televisión y ofreció demostraciones públicas en varias ciudades. La prensa local solía cubrir sus visitas con mezcla de fascinación y escepticismo, lo que provocaba debates en cafés y periódicos. Personalmente asistí a una charla donde varios espectadores comentaban sus actuaciones, algunos convencidos de su capacidad y otros luchando por encontrar explicaciones más racionales.
Con el tiempo fui leyendo entrevistas y artículos que confirmaban que volvió a España en distintas ocasiones, tanto por giras de espectáculos como por presentaciones en medios. Es interesante cómo su figura se cruzó con la cultura popular española: desde reseñas en revistas hasta menciones en programas nocturnos. A nivel emocional, tengo un recuerdo ambivalente: la mezcla de entretenimiento, espectáculo y esa pizca de misterio que, genuina o no, consiguió atrapar a muchas personas aquí. Al final, su paso por España dejó huella en la memoria colectiva y despertó curiosidad tanto en creyentes como en escépticos.
3 Respuestas2026-01-21 23:07:52
Me pierdo en las secciones de esoterismo de las librerías cuando quiero comprobar qué autores siguen funcionando, y con Uri Geller suele ocurrir algo curioso. En España, lo que más aparece en ventas y búsquedas no son obras nuevas, sino las traducciones de sus títulos más famosos: la autobiografía —publicada originalmente como «My Story» y que en español suele encontrarse como «Mi historia»— y sus manuales sobre telequinesis/‘poder mental’, a menudo editados bajo títulos como «Mind Power» o «Poder de la mente» en distintas ediciones.
He visto réplicas y reediciones que agrupan fragmentos de programas y actuaciones junto con capítulos sobre técnicas de visualización y control mental; esas compilaciones también suelen colocarse en la sección de más vendidos de tiendas online y librerías físicas, sobre todo cuando hay oleadas de interés mediático. No existen listas oficiales públicas que detallen ventas exactas por título en España, pero mi experiencia como lector y buscador habitual me dice que las ediciones autobiográficas y los libros sobre habilidades psíquicas son los que más circulación tienen aquí.
Si tuviera que resumirlo sin números, diría que los lectores en España que compran a Uri buscan dos cosas: su historia personal —«Mi historia»— y manuales sobre fenómenos y técnicas mentales —ediciones con títulos relacionados con «Poder/Power»—. Personalmente, me entretiene ver cómo esas ediciones reaparecen cada cierto tiempo con nuevas portadas y pequeñas adaptaciones para el público hispanohablante.
3 Respuestas2026-01-21 20:16:54
Me sigue llamando la atención cómo los medios españoles han pintado a Uri Geller como un tipo capaz de hacer cosas que parecen sacadas de una película.
En España se le han atribuido, sobre todo, poderes de telequinesis: doblar cucharas, llaves y otros objetos metálicos con la mente, parar y alterar relojes, y provocar fallos en aparatos electrónicos. También le han adjudicado facultades telepáticas —leer o influir en pensamientos—, y episodios de «lectura de cartas» o de objetos cerrados donde, según crónicas y reportajes, identificaba dibujos o palabras dentro de sobres sellados. La prensa sensacionalista mostró esos trucos como fenómenos paranormales, mientras los programas de variedades explotaron el espectáculo.
He visto esos recortes y reportajes, y sé que parte del público español tomó esas historias como pruebas contundentes. Al mismo tiempo, hubo científicos, magos y periodistas que pusieron en duda esas afirmaciones: señalaron que muchos de los efectos podía reproducirlos la prestidigitación o trucos de escenario, y que las demostraciones en televisión no siempre siguieron controles rigurosos. Aun así, la imagen que quedó en el imaginario popular fue la del hombre que dobla cucharas con la mente, y para mucha gente eso bastó para creer que tenía poderes reales. Personalmente, me fascina el misterio pero me queda el gusto de comparar espectáculo y ciencia antes de decantarme por una explicación definitiva.
3 Respuestas2026-01-21 14:02:05
Me encanta bucear por archivos raros y sobre Uri Geller sí, hay material documental accesible desde España, aunque la oferta es dispersa y cambiante.
He encontrado desde reportajes televisivos antiguos hasta documentales más largos en plataformas como YouTube; muchos clips históricos de actuaciones y entrevistas están subidos por aficionados o por archivos de emisoras. También conviene revisar las bibliotecas de vídeo de canales públicos y las secciones de archivo de plataformas españolas —a veces RTVE Play o la Filmoteca pueden tener programas antiguos o reportajes que mencionan a Uri Geller—. Además, en servicios más comerciales como Amazon Prime Video suele aparecer de vez en cuando algún documental o recopilación dentro de paquetes de terceros; su catálogo varía según acuerdos.
Si te interesa ver material más serio o periodístico, busca términos concretos: «Uri Geller documental», «entrevista Uri Geller», «performances Uri Geller 1970s». Mucho del material original está en inglés o hebreo, así que fíjate en subtítulos. Personalmente disfruto comparar las piezas históricas con las explicaciones escépticas —es fascinante ver cómo la percepción pública cambia— y me gusta guardar los enlaces que funcionan porque suelen desaparecer o cambiar de región con facilidad.
3 Respuestas2026-01-21 18:07:26
Me resulta curioso cómo el tema de Uri Geller se ha colado en tantas conversaciones de bar, sobremesas y foros; en mi grupo de amigos siempre aparece alguna anécdota sobre cucharas dobladas en fiestas. Yo crecí viendo fragmentos de programas antiguos y, aunque hoy me río un poco de la teatralidad, también entiendo por qué a mucha gente le llamaba la atención: era espectáculo puro, con un toque de misterio que en los 70 y 80 calaba hondo. En España la reacción suele mezclarse entre el escepticismo racional y la nostalgia por la tele de aquella época.
Hay quienes lo recuerdan con cariño, no tanto por creer que tenía poderes sobrenaturales, sino porque fue un personaje que marcó la programación y la conversación popular. Por otro lado, los magos y aficionados a la ciencia suelen explicarlo como técnicas de ilusionismo y sugestión; he estado en charlas donde se demostraba cómo reproducir supuestos efectos paranormales sin más misterio que técnica y actuación. Además, la prensa y luego Internet impulsaron la crítica: entrevistas, artículos y programas de divulgación científica desarmaron la aura mística y la sustituyeron por explicaciones más prosaicas.
Personalmente, me gusta mantener un punto de vista doble: disfruto la emoción del truco y valoro el trabajo de quienes desenmascaran fraudes porque protegen a la gente. Al final, para muchos españoles Uri Geller es un símbolo de la cultura pop de una época, una mezcla de asombro, ingenuidad y entretenimiento que hoy nos deja más enseñanzas sobre crítica y espectáculo que sobre poderes reales.