4 Answers2026-01-17 04:08:07
Siempre me ha atraído la figura de Erasmo porque actuó como un espejo crítico para su tiempo, y esa imagen me sigue resonando hoy.
Leí cómo su «Elogio de la locura» desnudaba las hipocresías del clero y las costumbres sociales con humor afilado, lo que ayudó a que la audiencia común cuestionara prácticas e instituciones. Además, su insistencia en volver a las fuentes —el famoso ad fontes— lo llevó a publicar el «Novum Instrumentum» (el Nuevo Testamento en griego), una obra que ofreció un texto más cercano al original y anotaciones que ponían en duda la autoridad indiscutida de la Vulgata latina. Eso no era romper con la Iglesia, sino exigir honestidad intelectual.
En lo personal, creo que su auténtico impacto fue doble: por un lado dio herramientas a reformadores como Lutero para fundamentar críticas; por otro, defendió la reforma interna, no la ruptura. Su postura moderada y su debate con Lutero en obras como «De libero arbitrio» muestran a alguien comprometido con la mejora pero temeroso de la fractura. Al final, su legado es de semilla: sembró dudas y métodos que hicieron posible la Reforma, aunque él mismo evitó el cisma.
4 Answers2026-01-17 05:40:46
Siempre me atrajo la mezcla de ingenio y seriedad en los clásicos, y eso es justo lo que veo en las ideas educativas de Erasmo de Rotterdam. Yo suelo pensar en él como un puente entre la erudición clásica y una ética cristiana práctica: defendía que el aprendizaje de lenguas clásicas como el latín y el griego no era ejercicio ocioso, sino la llave para entender bien los textos antiguos y, sobre todo, las Escrituras en su sentido más claro. Criticaba la escolástica escolástica por su amor al juego dialectico vacío y al énfasis en disputas eruditas que no formaban el carácter.
También me llama la atención que él no solo quería eruditos técnicos, sino personas morales. En obras como «Elogio de la locura» y «Institutio Principis Christiani» insiste en que la educación debe cultivar la virtud, la clemencia y la templanza: formar ciudadanos y líderes capaces de prudencia y compasión. Además defendía métodos más amables en la enseñanza —menos memorización mecánica y más ejemplos claros, lectura de buenos autores y ejercicios que despierten juicio crítico—. Me deja la sensación de que su proyecto educativo era racional y humano a la vez, y por eso todavía resuena conmigo.
4 Answers2026-01-17 12:22:50
Me emociona hablar de Erasmo porque su obra fue una mezcla de ironía, erudición y compromiso moral que aún resuena. En mi estantería mental siempre destaca «Elogio de la locura», una sátira impagable donde la locura habla y pone en ridículo vicios religiosos y sociales; fue publicada en 1509 y supuso su salto a la fama por usar el humor como arma crítica.
También valoro mucho su «Manual del caballero cristiano» («Enchiridion militis Christiani»), escrito para recordar que la devoción verdadera no depende de rituales externos sino de la conciencia interior. No es un libro largo, pero sí contundente para entender su postura humanista y reformista.
Además, dejó la monumental colección de proverbios «Adagios» («Adagia»), los didácticos «Coloquios» («Colloquia») llenos de diálogos y enseñanza práctica, y su edición crítica del «Nuevo Testamento» (1516), que incorporó texto griego y notas y marcó el inicio de la crítica textual moderna. También escribió la «Diatriba sobre el libre albedrío» en respuesta a Luther y un extensísimo «Epistolario». Personalmente, lo que más me atrapa es su mezcla de ironía, erudición y esperanza ética.
4 Answers2026-01-17 18:36:09
Vengo dispuesto a contar esto como si lo narrara en una tertulia con amigos: Erasmo nació en Rotterdam, aproximadamente en 1466, aunque la fecha exacta sigue sin consenso entre los biógrafos. Era hijo ilegítimo de un sacerdote, criándose en un ambiente modesto en una ciudad portuaria que ya entonces respiraba comercio y contactos culturales. Esa mezcla de raíces humildes y curiosidad intelectual marcó su carácter crítico y su gusto por el estudio.
Mi interés por los detalles educativos me lleva a subrayar que su formación fue típicamente humanista de la época: pasó por escuelas latinas, destacando la de Deventer, donde aprendió letras clásicas y retórica. Más tarde se relacionó con centros universitarios del continente; cursó estudios en universidades como París y Lovaina, y también desarrolló estancias académicas en Inglaterra, sobre todo en Cambridge. Todo ese recorrido le permitió dominar el latín y el griego, herramientas que usaría para editar y comentar textos antiguos. Siempre me impresiona cómo alguien nacido en una ciudad comercial terminó siendo un puente fundamental entre la tradición medieval y el renacimiento humanista; conserva para mí la mezcla de curiosidad y elegante ironía que lo hace fascinante.
4 Answers2026-01-17 23:16:11
Me fascina trazar el mapa de cómo un humanista neerlandés dejó huella en la España del Siglo XVI y posteriores, porque la historia no es lineal: fue un empujón suave y lleno de matices más que una revolución inmediata.
Erasmo introdujo herramientas intelectuales: su énfasis en el estudio crítico de los textos y la lengua —sobre todo con la edición del «Novum Instrumentum»— promovió entre los letrados españoles un gusto por el griego y la filología. Eso conectó con proyectos locales como la tradición de la Universidad y con iniciativas de estudio bíblico en latín y vernáculo. Además, obras como «Elogio de la locura» dejaron una manera de pensar la sátira moral que muchos autores españoles leyeron con atención.
No fue todo acogida abierta: convivieron la admiración por su erudición y la sospecha ante sus críticas a costumbres clericales. El resultado fue una recepción ambivalente: influencia tangible en la educación y en el lenguaje religioso, pero también límites impuestos por la censura. Personalmente, veo su legado en ese impulso hacia una lectura más crítica y humana de la tradición, algo que se mantuvo vivo entre intelectuales españoles durante siglos.