No existe una entrevista en la que Elphaba, como personaje, revele el origen exacto de sus poderes; lo que sí hay son conversaciones con el autor y los creadores donde se explica la intención detrás del personaje.
Tanto en la novela «Wicked» de Gregory Maguire como en la versión musical, los responsables prefieren mantener la ambigüedad y usar los poderes como herramienta narrativa para hablar de diferencia, poder y rechazo social. Los intérpretes suelen centrar sus declaraciones en cómo encarnan esa fuerza emocional en escena, no en una génesis mágica concreta. En resumen, las entrevistas aclaran motivaciones y simbolismos más que ofrecer una explicación literal, y a mí me parece que ese misterio potencia la historia y la hace más poderosa.]
Me encanta discutir cómo los autores y creadores mantienen la ambigüedad alrededor de personajes como Elphaba.
Nunca encontrarás a Elphaba —si hablamos del personaje— dando entrevistas formales para explicar de dónde salen sus poderes, porque es una figura ficticia. Lo que sí existe son entrevistas con Gregory Maguire (autor de «Wicked»), con los creadores del musical como Stephen Schwartz y con actrices que la han interpretado, como Idina Menzel, y en esos encuentros suelen hablar más del simbolismo y la intención narrativa que de una «causa» mágica concreta. Maguire, por ejemplo, emplea la piel verde y los poderes como metáforas de la otredad, la política y la identidad; no como un experimento científico convenientemente explicado.
En el musical, la fuente exacta de sus habilidades queda deliberadamente vaga: se enfatiza cómo las circunstancias, sus convicciones y su dolor moldean su poder. En entrevistas, los intérpretes suelen decir que la fuerza de Elphaba nace de su interior y de decisiones emocionales, más que de una biografía mágica detallada. Personalmente, me gusta esa mezcla de misterio y humanidad; hace que cada nueva lectura o función aporte algo distinto.
En muchos foros se intenta encontrar una respuesta literal, pero lo cierto es que las entrevistas se usan para matizar, no para cerrar el mito.
Si lees las entrevistas a Maguire y a los creadores del musical «Wicked», verás un patrón: describen motivos, metáforas y elecciones dramáticas, y suelen evitar una explicación única y definitiva. En la novela de Maguire se profundiza mucho más en el pasado de Elphaba —su familia, su educación y el contexto político de Oz— lo que da pistas sobre por qué ella actúa y reacciona como lo hace, pero no establece una «causa científica» de sus poderes. En las entrevistas, muchos intérpretes y directores hablan de cómo su poder es una extensión de su intensidad emocional y su resistencia frente a la injusticia.
Como lectora crítica, disfruto ese enfoque abierto: convierte la historia en un espejo donde cada quien puede ver distintas interpretaciones del origen del poder, desde la biología imaginaria hasta la construcción social.
He hemerdeado suficientes entrevistas y conversaciones para decirlo claro: no hay una entrevista donde la «propia» Elphaba explique científicamente el origen de sus poderes, porque ella es un personaje. Lo que sí hay son abundantes entrevistas con el autor y con los responsables del musical donde se explora el trasfondo temático.
Gregory Maguire, en diversas charlas, ha comentado que su versión de Elphaba —la de «Wicked»— pretende revertir el cuento popular y explorar cómo la sociedad etiqueta y margina. Es decir, el poder se presenta como una cualidad propia, ligada a su diferencia, y a la vez cargada de significados políticos y sociales. Stephen Schwartz y Winnie Holzman, que adaptaron la obra al teatro, prefirieron centrarse en el viaje emocional y moral de Elphaba en lugar de dar una explicación técnica de su magia. Las actrices que la interpretaron suelen hablar, en entrevistas, de cómo canalizan esa fuerza a través de la voz y la intención, no de un origen biológico. A mí me resulta más potente que el misterio se mantenga: así cada espectador rellena los huecos con su propia imaginación.
2026-02-20 16:32:34
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Cuando volví a abrir los ojos, me encontré de nuevo en el día del rito. Vi a Elsa correr desesperada hacia donde el príncipe estaba por caer, y ahí lo entendí todo: ella también había renacido.
Pobre Elsa... no sabía en lo que se metió. Ser la prometida del príncipe es la parte fácil. El verdadero reto era ganarse su corazón... y sobrevivir para darle un hijo de su propia sangre.