4 Respuestas2026-01-08 08:01:03
Me apasiona perderme entre estanterías en busca de voces de Abya Yala y he aprendido a mojarme los pies en varios sitios en España.
Si estás en Madrid o Barcelona, no pierdas tiempo con las grandes secciones generales: busca en 'La Central' y 'Laie', que suelen tener apartados de América Latina y pensamiento decolonial muy decentes. En Madrid, la librería 'Traficantes de Sueños' es una referencia para títulos más críticos y difíciles de encontrar; en Barcelona, aparte de Laie, conviene mirar las ferias y casetas de librerías independientes. Para compras online, 'Casa del Libro' y 'Fnac' tienen stocks amplios y envíos rápidos, y 'todostuslibros.com' te ayuda a localizar ejemplares en librerías físicas cercanas.
Además, vigila editoriales y sellos especializados: la histórica editorial «Abya Yala» (de Ecuador) y sellos españoles que reeditan obras sobre pueblos originarios, descolonización y historia de América. Para ejemplares descatalogados o económicos, echo mano de tiendas de segunda mano como Re-Read o plataformas como Wallapop. Al final, lo que más disfruto es combinar una búsqueda online previa con una ruta de librerías locales: así encuentro sorpresas que no aparecen en los catálogos digitales.
4 Respuestas2026-01-08 13:06:29
Me emociona cuando veo programaciones dedicadas a Abya Yala en distintas ciudades españolas; no es algo raro, aunque sí diverso y a veces disperso. He participado en varias actividades organizadas por centros culturales como Casa de América y el Museo de América en Madrid, donde hacen charlas, exposiciones y ciclos de cine sobre pueblos originarios del continente. También hay plazas para encuentros más pequeños: asambleas, ferias de artesanía y presentaciones de libros organizadas por colectivos latinoamericanos y ONGs que trabajan en derechos indígenas.
Lo interesante es que no siempre verás la etiqueta «Abya Yala» en grande; muchas veces el espíritu aparece en títulos de jornadas sobre memoria, resistencia y autodeterminación, o en festivales de música y danza tradicional. Si sigo la agenda cultural de mi ciudad y chequeo las redes de las asociaciones migrantes encuentro con facilidad estos eventos, y suelen ser muy abiertos y educativos.
Me quedo con la sensación de que en España hay un tejido vivo que celebra y visibiliza Abya Yala: a veces institucional, a veces comunitario, pero casi siempre con ganas de compartir saberes y prácticas. Eso me anima mucho cuando busco conexiones reales con los pueblos de América.
4 Respuestas2026-01-08 21:52:09
Me encanta cómo una palabra puede condensar tanta dignidad y resistencia. «Abya Yala» es un término que proviene del pueblo guna (también escrito Kuna) del istmo de Panamá y partes de Colombia; en su lengua se interpreta usualmente como 'tierra en plena madurez' o 'tierra de sangre vital'. No es un nombre originario de España ni de las culturas peninsulares: nació en el corazón de los pueblos indígenas americanos como alternativa al nombre 'América', impuesto por la colonización europea y asociado al navegante Américo Vespucio.
He leído y escuchado a muchas comunidades indígenas y movimientos de emancipación abrazar «Abya Yala» como acto simbólico de recuperación: renombrar el continente entero desde una mirada propia, no desde la cartografía colonizadora. En España lo encontrarás sobre todo en contextos académicos, artísticos o en colectivos de solidaridad que trabajan con migraciones y pueblos originarios; allí se emplea para mostrar respeto y para enlazar luchas anticoloniales, no como un término autóctono de la península.
Personalmente veo «Abya Yala» como una invitación a repensar nombres y memorias: nos recuerda que los mapas cuentan historias y que sustituir un nombre puede ser un gesto político y cultural potente.
4 Respuestas2026-01-08 14:57:53
Me entretiene pensar en cómo el cine español se asoma a Abya Yala desde distintos ángulos, y mi primer recuerdo siempre me lleva a una película que mueve capas de historia y cine dentro de otra historia: «También la lluvia». Es una producción española que se filmó en Bolivia y que pone en escena la relación entre cineastas modernos y las heridas coloniales, mezclando rodaje y conflicto real, lo que la convierte en un buen punto de partida para cualquiera que pregunte por películas españolas sobre el continente americano.
Más allá de ese ejemplo, también veo que hay una tradición menos evidente: directores españoles que, por exilio o por encargo, rodaron en América y dejaron obras significativas. Pienso en las películas mexicanas de Luis Buñuel como «Los olvidados» o «Nazarín», creadas por un cineasta español pero en otros contextos de producción. Además, muchas películas sobre temas indígenas o históricos en Abya Yala son co-producciones entre España y países latinoamericanos, o documentales financiados por ONGs y televisiones españolas. En resumen, sí existen ejemplos importantes, aunque a menudo la voz más auténtica sobre Abya Yala proviene del propio cine latinoamericano.
4 Respuestas2026-01-08 23:54:54
Siempre me ha fascinado la fuerza visual y conceptual que llega desde Abya Yala hacia nuestras salas y calles, y a menudo me quedo pensando en cómo esos imaginarios reconfiguran lo que entendemos por contemporáneo en España.
He visto piezas que traen técnicas ancestrales —tintes naturales, tejidos con motivos andinos, tallados de la Amazonía— mezclarse con medios digitales y performance, creando una especie de diálogo que rompe la idea de lo "exótico" para convertirla en un cruce vivo de saberes. En varias exposiciones, el relato no se limita a la estética: incorpora historias de resistencia, memoria y territorialidad que invitan a replantear las colecciones, la didáctica y hasta la museografía. Para mí, esa presencia implica una responsabilidad: no consumir imágenes sino atender orígenes, procesos y contextos.
Al final me queda la impresión de que Abya Yala no solo aporta motivos o paletas distintas, sino que desafía estructuras; obliga a pensar en cómo en España se integran voces diversas en proyectos curatoriales, residencias y colaboraciones. Eso me entusiasma y me hace más exigente a la hora de valorar una obra.