4 Respuestas2026-02-11 21:41:20
Me encanta cuando la ficción española se mete en lo oculto y juega con grimorios como si fueran personajes más. En general debo decir que es raro encontrar una adaptación literal de un grimorio histórico (como el «Clavicula Salomonis») en la televisión española; lo que sí vemos con frecuencia es la creación de libros ficticios que funcionan como motor de la trama: textos de rituales, manuscritos malditos o diarios con fórmulas prohibidas.
Un ejemplo claro y reciente es «30 Monedas», donde la mitología, las monedas y los textos esotéricos se entrelazan para crear una sensación de grimorio moderno: hay documentos, bibliotecas secretas y manuscritos que empujan la acción y los misterios. Otro título que recurre al recurso del libro prohibido es la saga alrededor de «El Internado» (tanto la serie original como «El Internado: Las Cumbres»), donde diarios, códices y apuntes con rituales actúan como desencadenante de los secretos del colegio. Además, series de formato episódico como «El Ministerio del Tiempo» han tocado, en capítulos concretos, textos o grimorios reales o ficticios como motor histórico.
En resumen, la tele española prefiere inventar grimorios verosímiles antes que adaptar uno concreto y famoso; resultan más útiles para mezclar historia, terror y folclore, y a mí me encanta ese juego entre lo real y lo inventado.
5 Respuestas2026-02-11 16:03:56
Me encanta hacer réplicas a mano y por eso sé dónde buscar si quieres un grimorio con aspecto auténtico. Si lo que buscas es una réplica artesanal y personalizada, muchos artesanos en Etsy y tiendas similares de artesanía aceptan encargos: puedes pedir tamaño, cierre, tipo de papel y hasta simbología exterior. Suelen enviar a España sin problema y, si te llevas bien con el vendedor, te mandan fotos del proceso para que quede como lo imaginas.
Para compras más locales, yo suelo visitar ferias de artesanía y mercados medievales donde artesanos venden cuadernos envejecidos y libros encuadernados a mano; allí puedes tocar el material y comprobar la calidad. Otra opción que uso cuando busco autenticidad es encargar a un encuadernador local que haga un facsímil sobre papel artesanal y forro envejecido: sale más caro, pero el resultado es único.
Personalmente prefiero las piezas hechas a medida porque se convierten en objetos con historia, incluso si no son antiguos de verdad. Si quieres algo que parezca viejo pero usable, encargar a un artesano suele ser la mejor mezcla entre estética y calidad.
4 Respuestas2026-02-11 08:29:48
Me pierdo con gusto recorriendo librerías y mercadillos cuando ando tras un grimorio ilustrado; hay algo mágico en hojear ejemplares en papel viejo y encontrar colores que todavía vibran. En ciudades grandes como Madrid y Barcelona suelo empezar por las librerías de viejo y antigüedades: muchas tienen secciones de esoterismo y libros raros, y si te topas con un librero apasionado te puede contar la procedencia del ejemplar y si es facsímil o original.
Además visito ferias del libro antiguo y mercadillos como El Rastro o el Mercat de Sant Antoni, donde a menudo aparecen manuscritos o libros con encuadernaciones curiosas. También me fijo en tiendas esotéricas locales y talleres de encuadernación artesanal: a veces encargan reediciones o ilustraciones por encargo que quedan espectaculares.
Antes de comprar siempre pregunto por el estado, pido fotos detalladas y, si es una pieza antigua, intento corroborar procedencia. Al final disfruto más la búsqueda que la compra: cada hallazgo tiene su historia y eso me sigue pareciendo lo mejor.
4 Respuestas2026-02-11 22:52:28
Me encanta la idea de llevar un grimorio para la escritura fantástica; de hecho, yo lo veo como una mezcla entre cuaderno de campo, diario de magia y biblioteca privada. Entre los autores que más suelen recomendar algo así están Brandon Sanderson, que habla mucho de llevar una 'series bible' para no perder coherencia en mundos complejos, y Neil Gaiman, que aconseja siempre cargar con un cuaderno para captar ideas fugaces. Patrick Rothfuss también ejemplifica ese hábito en «The Name of the Wind», donde los apuntes y fragmentos son parte del tejido narrativo.
Además, hay voces de la no ficción creativa que invitan a convertir esos apuntes en ritual: Natalie Goldberg con «Writing Down the Bones» y Anne Lamott con «Bird by Bird» defienden el hábito de escribir a mano como práctica diaria. Jeff VanderMeer, en «Wonderbook», propone técnicas de visualización y colecciones de imágenes que funcionan como páginas de un grimorio moderno. Yo uso secciones: vocabulario mágico, reglas del sistema, listas de rituales y bocetos rápidos; me ayuda a mantener la magia coherente y a rescatar ideas que, de otra forma, se perderían. Al final, un grimorio es libertar tu mundo, y eso me sigue emocionando cada vez que lo abro.
5 Respuestas2026-02-11 18:57:19
Recuerdo la emoción de enterarme de una tirada limitada y sentir que empezaba una pequeña caza del tesoro: lo primero que hago es mapear todas las rutas oficiales y fiables.
Investigo en la web del editor, la del autor y en las tiendas que suelen manejar ediciones especiales —a veces salen preventas exclusivas para suscriptores—. Me apunto a listas de correo y activo notificaciones en redes sociales; muchas veces las ediciones limitadas se anuncian por sorpresa o con ventanas de compra muy cortas. También reviso plataformas de crowdfunding porque algunos grimorios artesanales o reediciones especiales nacen ahí.
Cuando la pieza aparece en el mercado secundario, soy cuidadoso: compruebo fotos detalladas, número de serie si lo tiene, certificado de autenticidad y reputación del vendedor. Prefiero pagar un poco más a comprar rápido y arrepentirme por una falsificación. Al final, la mejor sensación no es solo tener el libro, sino saber que lo conseguí de forma honesta y bien documentada; eso hace que abrir la caja sea un ritual, y siempre me deja una sonrisa.