Me encanta rastrear cómo la Biblia llega a la pantalla chica; hay algo fascinante en ver esas historias milenarias reescritas para el formato de serie. Uno de los ejemplos más obvios es «The Bible» (2013), una miniserie que adapta episodios clave desde el Génesis hasta el
nuevo testamento: la Creación, Adán y Eva, el Diluvio de Noé, la vida de Abraham, la historia de José, el éxodo de Moisés y hasta pasajes de David y las profecías. Esa producción funciona como una antología moderna: toma episodios emblemáticos y los convierte en capítulos televisivos, con un ritmo pensado para audiencias contemporáneas.
También hay títulos que se centran o reimaginan libros concretos. Por ejemplo, la vida y misión de Jesús ha recibido tratamientos largos y cercanos en pantalla con obras como «Jesus of Nazareth» (1977) y la más reciente «The Chosen», que profundiza en episodios del Evangelio con un enfoque de personajes. El tramo que sigue a la Resurrección y la expansión primitiva de la iglesia fue la materia prima de «A.D. The Bible Continues», que toma episodios de los Hechos y los convierte en drama histórico de formato seriado.
En el lado del Antiguo Testamento, episodios como el enfrentamiento entre David y Goliat, las intrigas de la corte de Saúl, y las historias de los profetas han inspirado series y reinterpretaciones: «Of Kings and Prophets» y la moderna «Kings» (que es una transposición libre ambientada en un mundo contemporáneo) parten de material del primer
samuel. En general, muchas sagas bíblicas han sido adaptadas en forma de miniseries o capítulos dentro de antologías televisivas, cada una con su propio tono y visión, y siempre me resulta interesante ver qué pasajes eligen destacar y cómo los humanizan para la audiencia actual.