3 Respuestas2026-01-28 19:42:03
Me encanta desenterrar recomendaciones prácticas sobre directores como Iván Zulueta y, honestamente, lo primero que pienso es en «Arrebato», su obra más icónica. Si estás en España, lo más habitual es encontrar sus películas en plataformas de cine de autor: Filmin y MUBI suelen programar títulos de cine experimental y de culto, y periódicamente incluyen «Arrebato» o cortos suyos en sus ciclos. No siempre están disponibles de forma permanente, pero merecen una búsqueda regular y activar alertas o listas de interés en esas plataformas.
Además, la Filmoteca Española (Cine Doré en Madrid) y la Filmoteca de Catalunya en Barcelona programan retrospectivas y ciclos dedicados al cine español; cuando organizan homenajes a directores de los 70-80, Zulueta aparece. Yo reviso sus carteleras con frecuencia y he descubierto joyas en sesiones especiales con copia en 35 mm o restauraciones digitales. También conviene seguir a festivales y a cine-clubs universitarios: a veces proyectan copias raras que no están en streaming.
Por último, no descartes las ediciones físicas: hay DVDs y ediciones de coleccionista que salen de vez en cuando en tiendas especializadas o en plataformas de venta como Amazon España o tiendas de cine de autor. Yo guardo siempre una lista de vendedores y compro cuando veo una reedición en buen estado; tener la película en físico es una tranquilidad que recomiendo si te gusta revisitarla.
3 Respuestas2026-01-28 05:28:13
Me entusiasma cada oportunidad de hablar de Iván Zulueta porque su obra siempre genera movimiento, pero en 2024 no hubo una gran exposición nacional dedicada exclusivamente a su figura que dominara la agenda cultural del país.
He visto que su legado seguía presente de forma fragmentada: ciclos de cine en filmotecas y pequeños festivales programaron proyecciones de «Arrebato» y cortos suyos, y varios centros culturales incluyeron piezas suyas —posters, fotogramas y material gráfico— dentro de muestras temáticas sobre cine experimental o diseño gráfico. Esos formatos más dispersos permiten acercarse a su obra desde ángulos distintos, aunque no sustituyen a una gran retro retrospectiva monográfica en un museo importante.
Personalmente, me gusta cómo estas pequeñas ventanas fomentan conversaciones locales y encuentros entre cinéfilos y diseñadores. Si buscas una experiencia más íntima y curada, esas proyecciones y mesas redondas suelen ser las mejores para entender la inquietud y el sentido visual que Zulueta imprimía en «Arrebato» y otros trabajos; dejan buen sabor de boca y ganas de más.
3 Respuestas2026-01-28 11:33:12
Me atrapó una noche de insomnio viendo «Arrebato» en una copia desgastada y, desde entonces, no pude dejar de pensar en Iván Zulueta como un agitador visual que sacudió el cine español. Su salto fue menos de técnica académica y más de sensibilidad: trajo al celuloide la estética del Super 8, el pop art y la cultura underground, mezclando imágenes domésticas con montajes que confundían realidad y sueño. Su narrativa no busca explicar, sino provocar sensaciones; eso cambió el modo en que muchos cineastas posteriores entendieron la posibilidad del lenguaje cinematográfico en España.
Además, Zulueta abrió puertas en lo que hoy podríamos llamar media híbrida: trabajó en publicidad y en vídeo corto y ahí afinó un vocabulario visual que luego se aplicó al cine y a los videoclips. La estructura fragmentaria de «Arrebato», sus saltos temporales y su obsesión por el acto de filmar rompieron con el cine lineal y con el tono moralizante que reinaba. Hoy se le reconoce como precursor de una libertad estética que floreció durante la Transición y en la Movida, y su influencia se siente en directores que aceptaron el riesgo de lo personal y lo experimental.
Me conmueve cómo su obra, lejos de ser solo un capricho estético, habla de dependencia, pasión y la propia adicción al cine. Esa combinación de forma y tema, además de su valentía formal, lo convierte en una figura imprescindible: un cineasta que demostró que en España también se podía ser radical sin renunciar al encanto pop, y que el cine podía ser enfermedad y éxtasis a la vez.
3 Respuestas2026-01-28 07:32:56
No hay duda en mi cabeza: «Arrebato» es la obra que define a Iván Zulueta. La primera vez que la vi me dejó una mezcla de fascinación y vértigo; con los años entendí mejor por qué. Zulueta construye una película que es a la vez confesión íntima y experimento formal: la obsesión por el cine, la adicción, el film dentro del film, y esa relación casi vampírica con la grabación doméstica (Super 8) hacen de «Arrebato» un objeto único en el cine español. Visualmente es arriesgada, con planos que se sienten huidos del control, y sonoramente juega con silencios y zumbidos que penetran. Si miro su carrera con ojos más técnicos, veo en «Arrebato» una síntesis de sus preocupaciones estéticas anteriores: el gusto por el pop, el montaje fragmentario, y una narrativa que rehúye la linealidad para replicar estados mentales. No es una película amable ni fácil, pero su fuerza radica en esa honestidad brutal; transmite una sensación de urgencia creativa que otras obras suyas rozan pero no alcanzan del todo. Además, su influencia posterior —en cineastas, en músicos, en la cultura underground española— confirma que no es solo mi favorita por capricho: es un hito que redefine lo posible en el cine de autor.
En conclusión, me quedo con «Arrebato» no por moda ni por mitología, sino porque cuando quiero sentir la intervención directa de Zulueta en la pantalla, ahí está su voz más clara y poderosa, cruda y hermosa al mismo tiempo.
3 Respuestas2026-01-28 18:16:45
Me encanta cazar carteles de cine y, cuando se trata de Iván Zulueta, la búsqueda se vuelve casi ritual.
Si quieres piezas originales o ediciones antiguas, mis primeras paradas son plataformas de coleccionismo y subastas: eBay.es, Todocoleccion y Catawiki suelen tener ejemplares raros de cine español; he encontrado allí copias de carteles de «Arrebato» y afiches promocionales en distintos estados de conservación. Posteritati y AllPosters ofrecen fichas de pósters internacionales y muchas veces aceptan envíos a España o listados de vendedores europeos que reenvían.
En el plano local también hay opciones valiosas: mercadillos de coleccionismo, tiendas especializadas en cine y librerías de viejo a menudo guardan posters antiguos; yo he tenido suerte en ferias del coleccionismo y en tiendas de barrio que venden cartelería cinematográfica. No descartes contactar a filmotecas o salas de repertorio: a veces venden réplicas autorizadas o tienen contactos con distribuidores que han reeditado material de Zulueta. Y si prefieres algo moderno, encargué reproducciones de alta calidad en imprentas locales usando archivos licitos: salen muy bien y son más asequibles que un original. Al final, lo que me importa es la historia detrás del cartel: su procedencia y estado, y disfrutar del ritual de encontrarlo y colgarlo en la pared con cuidado.