Me encanta cómo Jordan Raynor conecta la fe con el mundo del trabajo; su acercamiento es muy práctico y directo.
Principalmente, Jordan presenta el podcast «Called to Create», un espacio dedicado a explorar cómo la fe cristiana y la vocación profesional se entrelazan. En cada episodio suele alternar entre entrevistas con emprendedores, creativos y líderes, y episodios más reflexivos donde desgrana principios bíblicos aplicables al negocio, la innovación y la creatividad.
El tono es accesible: mezcla doctrina práctica, anécdotas personales y herramientas concretas para mejorar la ética laboral y la visión empresarial desde una perspectiva cristiana. Lo he seguido en varias plataformas y me gusta cómo no se queda en la teoría; ofrece pasos accionables que puedes probar en tu proyecto o trabajo la semana siguiente.
Siguiendo a creadores que hablan de fe y negocio, lo que más destaca de Jordan Raynor es su podcast central, «Called to Create». Ahí aborda temas como vocación, creatividad aplicada al mercado y cómo integrar valores cristianos al liderar equipos o lanzar productos.
No solo hace entrevistas; hay episodios cortos de reflexión y estudios prácticos sobre decisiones empresariales bajo una cosmovisión bíblica. Lo que me atrae es que no intenta vender fórmulas mágicas, sino hábitos sostenibles: administración del tiempo, servicio al cliente con integridad y cómo el trabajo puede ser una forma de adoración. Escucharle es útil tanto si estás empezando un emprendimiento como si buscas darle un norte más profundo a tu carrera.
Para quien busca contenido claro sobre fe y emprendimiento, recomiendo escuchar «Called to Create», el podcast que conduce Jordan Raynor. En mi experiencia, los episodios combinan entrevistas prácticas, análisis de casos y reflexiones bíblicas orientadas al trabajo.
Lo que me queda tras escucharlo es una sensación de que el trabajo puede tener un propósito más amplio: no solo obtener ingresos, sino servir y crear valor en comunidad. Jordan consigue que temas complejos sobre vocación y negocio sean conversables y aplicables, y eso me deja siempre con ideas concretas para probar en la semana siguiente.
Si te interesa la intersección entre iglesia y mercado, mi brújula es el podcast «Called to Create» que presenta Jordan Raynor. Cada entrega suele balancear teología aplicada con ejemplos de la vida real: conversaciones con fundadores, creativos y líderes de distintas industrias que comparten fracasos, aprendizajes y prácticas que honran la fe en el día a día laboral.
Lo valoro porque mezcla contenido evergreen (principios que se mantienen) con episodios de respuesta rápida a problemas contemporáneos del emprendimiento. Además, Jordan suele incorporar lecturas bíblicas y preguntas de reflexión al final, algo que facilita trasladar el episodio a una discusión en equipo o a una rutina personal. Personalmente lo uso como mezcla de inspiración y checklist práctico para proyectos.
Tengo la sensación de que Jordan Raynor ha llenado un vacío con su enfoque: presenta «Called to Create», un podcast que cuestiona la separación entre lo sagrado y lo profesional. Allí habla de negocio sin perder de vista la espiritualidad: ética, liderazgo con servicio y creatividad con propósito.
Los capítulos no son largos ni densos; invitan a aplicar ideas al día a día laboral. Me parece perfecto para quien necesita argumentos y herramientas para justificar por qué la fe importa también en la oficina o la startup, sin caer en sermones abstractos.
2026-07-08 00:54:20
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Gaby
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Después de cuatro años de matrimonio, Alejandro Giraldo, quien nunca publicaba en redes sociales, sorprendentemente subió un post:
«¡Vaya, gatita golosa y antojadiza!»
La foto mostraba a una chica con una diadema rosa de orejas de gato, comiendo barbacoa y sacando la lengua con las mejillas rojas por el picante.
Era Mariana Ospina, la nueva presentadora de su empresa.
En menos de un minuto, un amigo en común comentó:
«¡Te olvidaste de cambiar de cuenta!»
Así que la nueva publicación de Alejandro desapareció sumamente rápido, pero pronto reapareció en las redes sociales de Mariana. Poco después, entró la llamada de Alejandro.
Antes, yo habría guardado capturas de pantalla y lo habría llamado primero para reclamarle; definitivamente no habríamos terminado sin una pelea.
Pero, esta vez, muy consideradamente, esperé hasta que la llamada se cortara sin contestar.
La noche que le declaré mi amor, mi novia no podía parar de llorar.
Decía algo sobre haber visto el futuro y que necesitaba que hiciéramos un pacto.
—¿Por qué? —le pregunté.
Ella respondió:
—No recuerdo bien, solo sé que en el futuro me arrepiento mucho.
—Rafael, pase lo que pase en el futuro, ¿me prometes que me darás tres oportunidades? ¿Sí?
Claro que se lo prometí.
La amaba profundamente.
Pero con el tiempo, ella pareció olvidar por completo aquella promesa.
Hasta que la vi meterse con su asistente y entonces empecé a entenderlo.
En el momento exacto en que firmé los papeles del divorcio, una voz conocida resonó en mi mente.
Era la Lorena de diecinueve años.
Lloraba, suplicando:
—Rafael, me lo prometiste que me darías tres oportunidades. ¿Verdad?
Un matrimonio comprado. Un deseo incontrolable. Un imperio en juego.
Lorenzo Moretti no seduce.
Él domina.
Un CEO multimillonario temido en toda Europa, Lorenzo gobierna Milán como un rey moderno: frío, despiadado, intocable. Hasta que el testamento de su abuelo lo atrapa con una única y humillante condición: para conservar el imperio, debe tomar una esposa.
Sin amor. Sin romance. Solo estrategia.
Sofia Duarte está rota. El estudio de su familia se ahoga en deudas, su padre está destruido y el legado que juró proteger está a punto de ser borrado. Cuando Lorenzo le ofrece un trato obsceno —matrimonio a cambio de salvación—, ella odia cada palabra… y acepta.
Un contrato.
Doce meses.
Una casa.
Una cama.
Una imagen perfecta.
Lo que Lorenzo compra es una esposa.
Lo que obtiene es una mujer que se niega a inclinarse.
Entre discusiones explosivas, proximidad forzada y juegos de poder que se convierten en seducción, el odio comienza a arder. Las miradas duran demasiado. Los roces cruzan líneas prohibidas. La respiración cambia.
Y cuando la tensión finalmente se rompe, no es suave.
Es fuego.
Porque Lorenzo no sabe amar, sabe poseer.
Y Sofia no sabe obedecer, ella desafía, provoca y lo enciende.
Mientras los enemigos se acercan al imperio y la prensa busca grietas en su perfecta mentira, el contrato se convierte en una jaula dorada donde el deseo se transforma en arma, debilidad y adicción.
Él la compró para salvar su trono.
Ella se casó con él para salvar a su familia.
Ninguno de los dos estaba preparado para lo que sucede cuando el CEO más peligroso de Milán pierde el control…
en la cama, en el poder y en su corazón.
Lujo. Dominación. Proximidad forzada.
Matrimonio por contrato.
CEO obsesivo.
Heroína fuerte.
Tensión sexual que se convierte en incendio.
Él se tomó otro vaso. "Todos tienen sus demonios que necesitan ser alimentados de vez en cuando".
De repente, agarró la parte trasera de mi cuello y me atrajo hacia él. Lo miré, lista para preguntarle qué estaba haciendo, cuando sus labios se presionaron contra los míos y nos fusionamos en un profundo beso.
Sus labios contra los míos eran suaves y gentiles, pero no cedían en pasión. Sin darme cuenta, abrí mi boca. Leyó mi intención y suavemente deslizó su lengua entre mis labios.
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Una periodista de investigación con un fuerte sentido de la justicia y la rebelión.
Un misterioso multimillonario, con un poder y una confianza sin igual.
Dos mundos diferentes se sienten atraídos el uno al otro cuando se encuentran en un club en la ciudad de Nueva York. Ambos tienen secretos que podrían destruir sus vidas si alguien se entera de ellos. Lo único más grande que el peligro en el que se encuentran, es la atracción que ambos sienten el uno por el otro.
«Los secretos del Multimillonario» es una creación de Amelie Bergen, una autora de eGlobal Creative Publishing.
Queridos lectores,
Este NO ES UN ROMANCE MULTIMILLONARIO al uso.
PROCEDA CON PRECAUCIÓN
Jason Rodrigues no quería esposa; consideraba a las mujeres herramientas que usaba y descartaba hasta encontrarse entre obedecer la voluntad de su padre o perder la empresa.
La regla para él era simple: encontrar una chica, convertirla en madre sustituta y que ella le dé un heredero. Pero nada es simple en ninguna historia de amor.
Elizabeth trastoca el mundo de Jason y lo deja preguntándose si tener esposa es una mala idea.
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Lucien Rodrigues es un playboy y, a diferencia de su hermano, se niega a acatar ninguna regla hasta que se cruza en el camino de la formidable diseñadora de moda, Mara Sinclair.
Ahora se pregunta si el jugador se ha convertido en el jugado.
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Diana Rodrigues quiere dejar atrás la vida glamurosa. Vivir bajo la sombra de sus dos hermanos no ha sido precisamente fácil para ella, así que escapa a Italia para comenzar una nueva vida, pero ignora el peligro que la acecha en la figura de Dante Russo, quien no se detendrá ante nada para vengar a su hermano y sembrar el caos en la familia Rodrigues.
Y qué mejor manera de empezar que profanando a su princesita, Diana.
[Contenido para adultos] Durante casi cuatro años, Ella Stanford ha trabajado como la secretaria de Javier Summers, y durante la mayor parte de ese tiempo, ha luchado contra sus sentimientos por él. Jave era innegablemente sexy, pero también era un playboy despiadado. Él nunca le ha prestado atención, por lo que la lucha es solo por su cuenta. Eso hasta que en su elegante fiesta de cumpleaños se presentó con un vestido rojo sorprendentemente hermoso y un inesperado accesorio de mano: otro hombre. Un viaje de negocios a Sicilia, Italia con Jave los acercará más. Jave incluso fingirá ser su prometido para ahuyentar al pretendiente no deseado de Ella. Esto los llevará a una relación intensa y apasionada. Pero cuando la pasión termine en un embarazo no planeado, ¿sucumbiría el salvaje CEO al matrimonio? Contiene escenas sexuales y uso de palabras fuertes.
Me resulta difícil no emocionarme al hablar de esto: Jordan Raynor siempre pone en primer plano la idea de que la fe y la creatividad no son hobbies, sino herramientas prácticas para emprender. Su libro central es «Called to Create», que es imprescindible si quieres ver el trabajo como vocación y no solo como negocio. Además de ese texto, suele recomendar lecturas que fortalecen hábitos y disciplina: «Atomic Habits» de James Clear para moldear rutinas pequeñas con gran impacto; «Deep Work» de Cal Newport para proteger tiempos de concentración; y «The Lean Startup» de Eric Ries para iterar rápido sin enamorarte de la idea.
Personalmente, combinar «Called to Create» con «Atomic Habits» fue un punto de inflexión: el primero me dio propósito y el segundo me dio herramientas diarias. Si estás arrancando, también te sugiero complementar con «The E-Myth Revisited» para pensar sistemas y escalabilidad, y «The War of Art» si te enfrentas a bloqueos creativos. Al final, lo que Jordan propone —y lo que yo he vivido— es que leer con intención cambia la manera de hacer y de creer en lo que construyes.
Me encanta cómo Jordan transforma ideas grandes en herramientas concretas para quienes lideran equipos.
En mi experiencia, sus cursos no son sólo teoría: suelen estar basados en las ideas de sus libros y centrados en tres ejes principales: propósito (por qué hacemos lo que hacemos), creatividad aplicada al trabajo y la formación de culturas sanas. Encontrarás módulos sobre cómo alinear la visión del equipo con una misión clara, cómo fomentar la creatividad dentro de procesos cotidianos y cómo construir hábitos de trabajo que sostengan un clima de confianza. Todo esto está teñido de una perspectiva que integra fe y trabajo, por lo que las lecciones suelen incluir reflexiones personales y prácticas espirituales adaptadas al contexto laboral.
Los formatos van desde cursos online autoguiados hasta masterclasses en vivo, talleres para equipos y guías para líderes que quieren llevar las ideas a su organización. Personalmente, lo que más me sirvió fue la combinación de ejercicios prácticos, plantillas y estudios de caso que permiten implementar cambios pequeños pero sostenibles en el día a día.
Me encanta lo directo que es Jordan Raynor cuando habla de productividad diaria: parte de la idea de que tu identidad y tu llamada dan forma a cómo gestionas el tiempo.
En mi rutina trato de aplicar su recomendación de priorizar lo que realmente importa: él insiste en elegir una o dos tareas clave cada día que estén alineadas con tus objetivos a largo plazo y con tu sentido de propósito. Eso me ayudó a dejar de lado la lista interminable de tareas menores y concentrarme en lo que realmente mueve la aguja. Además, Raynor es muy claro sobre crear estructuras —bloques de tiempo, límites en el uso del teléfono y ritos de inicio para la jornada— que me permiten entrar en estados de trabajo profundo sin sentir que mi día se deshace.
Otro punto que me marcó fue su énfasis en el descanso intencional y en la integración de la fe o los valores personales en la productividad. Más que exprimir cada minuto, propone ver el trabajo como servicio y cultivar ritmos (como el descanso semanal) que mantengan la creatividad y el compromiso a largo plazo. Esa perspectiva transformó mi forma de planear la semana y me dio permiso para descansar sin culpa.
Me encanta cómo Jordan Raynor conecta fe y negocio para proponer estrategias concretas que cualquiera puede probar. En sus ideas hay mucho énfasis en crear valor antes que vender: construir audiencia con contenido útil, contar historias auténticas y servir al cliente. Yo he aplicado eso ofreciendo recursos gratuitos (lead magnets) que realmente resuelven un problema, y luego uso correos para guiar a la gente hacia una oferta pagada, respetando el ritmo del cliente.
Otra idea clave que me marcó es la productización de servicios: convertir lo que haces en un paquete claro, con precio y entregables definidos, para escalar sin perder calidad. Raynor también insiste en la ética como ventaja competitiva: precios justos, transparencia y servicio excelente generan referidos y fidelidad.
Al final, lo que más me gusta es que sus estrategias no son trucos rápidos, sino sistemas sostenibles: prueba pequeña (MVP), mide conversiones, ajusta la propuesta de valor y escala lo que funciona. Esa mentalidad de probar y mejorar me ha ayudado a vender con más tranquilidad y coherencia.