5 Jawaban
Hoy en día me muevo entre foros, blogs y revistas, y he comprobado que hay varios caminos para publicar microrrelatos en España. En primer lugar, «Eñe» y «Quimera» siguen siendo plataformas tradicionales que, aunque más selectivas, valoran la originalidad en pocos renglones. Luego están espacios digitales como «Zenda» y «El Estado Mental», que son más ágiles publicando textos breves y a menudo convocan a gente nueva mediante retos o temáticas mensuales. También me fijo en revistas literarias locales —por ejemplo «Turia» o «Madriz»— porque a veces los editores regionales buscan voces diferentes y aceptan envíos de autores emergentes.
Además, hay concursos y convocatorias específicas de microrrelato organizados por ayuntamientos, universidades o librerías que sirven como puerta de entrada; publican antologías o colaboran con revistas. Si vas a enviar, te recomiendo adaptar tu pieza al tono de la publicación, incluir una breve nota de autor y evitar múltiples envíos simultáneos a la misma revista sin avisar. A mí me ha funcionado mejor enviar versiones distintas del mismo microrrelato según la revista, en lugar de clonar el texto exacto para todas.
Me encanta seguir pequeñas salas editoriales y suplementos donde caben microrrelatos; soy bastante de buscar oportunidades en sitios distintos y así descubrí bastantes puertas para autores nuevos. En España, además de las grandes revistas, hay espacios digitales y suplementos culturales que publican microrrelatos sin exigir trayectoria previa. Por ejemplo, «El Estado Mental» y «Zenda» suelen colgar piezas cortas y valorar voces nuevas; a su lado, revistas como «Quimera» o «Eñe» funcionan como escaparates excelentes si consigues pasar su cribado.
Otra vía que uso mucho son los concursos de microrrelatos: muchos ayuntamientos, bibliotecas y centros culturales convocan certámenes con publicación incluida, y eso abre las puertas para aparecer luego en revistas o antologías. Para mi práctica, lo más útil ha sido seguir las redes y las newsletters de las revistas que me interesan para enterarme de convocatorias y ajustar mis textos al estilo de cada cabecera; esa paciencia suele dar resultados.
Me doy cuenta de que, para quien empieza, la mezcla entre revistas asentadas y plataformas digitales es la mejor estrategia: yo alterno envíos a ambas y así maximizo posibilidades. En España, «Eñe» y «Quimera» son nombres que aparecen en todas las listas y conviene tenerlos como objetivo; si quieres una vía más rápida, «Zenda» y «El Estado Mental» publican con frecuencia y aceptan autores nuevos. También investigo revistas locales —por ejemplo «Turia» o «Madriz»— porque tienen secciones abiertas a narrativa breve y a menudo buscan descubrimientos.
Un truco que uso es localizar números anteriores y adaptarme al tono editorial: un microrrelato puede encajar en una revista y no en otra por detalles de voz o registro. Además, no subestimes las convocatorias puntuales y los suplementos culturales de periódicos, que publican microrrelatos y te pueden dar mucha visibilidad si te seleccionan. Al final, publicar un microrrelato es tanto cuestión de oficio como de estrategia, y ver tu texto en una revista siempre es una pequeña alegría.
Que la escena de microrrelatos en España está viva no es exageración; yo la sigo con ganas y te dejo algunas opciones donde nuevos autores suelen probar suerte. Primero, «Eñe» es una cita casi ineludible: trabajan mucho el relato breve y tienen secciones donde encajan piezas muy cortas. «Quimera» es otra revista prestigiosa que publica narrativa breve; su selección es exigente, pero si dominas el formato hiperbreve puedes destacar. Para publicaciones digitales más flexibles, recomiendo «Zenda» y «El Estado Mental», que cuelgan piezas cortas con frecuencia y suelen responder a nuevos envíos.
Además, no descartes las revistas culturales regionales (por ejemplo, «Turia» o «Madriz») o suplementos culturales de periódicos, que a veces abren convocatorias de microrrelatos o publican secciones de ficción corta. Mi forma favorita de enviar es respetando al dedillo las bases y adjuntando un breve texto de presentación; suele marcar la diferencia cuando el editor lee muchos correos.
Me divierto muchísimo buscando rincones donde encajar un microrrelato: en España hay varias revistas y plataformas que suelen abrir sus páginas a voces nuevas, y he tenido suerte enviando textos cortos a algunas de ellas.
Si quieres destinos concretos, reviso siempre «Eñe» y «Quimera»: son referentes y, aunque reciben mucha cosa, aceptan relatos breves y microrrelatos en sus convocatorias periódicas. En internet, «Zenda» y «El Estado Mental» publican piezas muy cortas y son bastante accesibles para autores emergentes; lo curioso es que, además de envíos abiertos, suelen lanzar convocatorias temáticas. Para un trato más local, miro revistas culturales como «Turia» o «Madriz», que publican a autores noveles y aprecian la experimentación en formato breve.
Mi consejo práctico es leer números anteriores, adaptar el tono del microrrelato a la revista y respetar las bases (límite de palabras, formato y fechas). Con un envío bien pensado se nota la diferencia, y publicar en cualquiera de estas cabeceras te da visibilidad y la posibilidad de participar en futuras antologías o concursos. Personalmente, cada publicación a la que envio algo me enseña un poco más sobre cómo encajar mi voz en distintos espacios.