Desde que lo vi romperla en «
sons of anarchy» me volví un seguidor de lo que elige hacer Theo Rossi, y creo que su recorrido reciente ha mantenido ese tono crudo y físico que tanto le queda. En los últimos años no ha sido precisamente la gran estrella de los blockbusters de acción
tipo superproducción, pero sí ha estado muy activo en proyectos de corte criminal y de acción realista, alternando papeles protagónicos en cintas independientes y secundarios contundentes en series y películas. Su mezcla de presencia amenazante y matiz humano lo hace perfecto para
thrillers de robo, crímenes y dramas con escenas intensas; por eso muchos de sus trabajos recientes se sienten más íntimos y ásperos que los típicos estrenos taquilleros, pero igual tienen secuencias de acción bien trabajadas.
Personalmente valoro cómo ha ido jugando entre la TV y el cine: en la pantalla chica suele brillar con personajes complejos que exigen más presencia que acrobacias, y en la grande aparece en películas donde la violencia y la tensión están al servicio de la historia, no al revés. Eso significa que, si buscas a Theo Rossi en algo “de acción” hoy en día, lo encontrarás en títulos que priorizan el drama criminal o el thriller —con peleas, persecuciones y momentos físicos— antes que en franquicias de explosiones y efectos especiales. Además, ha tomado roles que le permiten mostrar
rango, desde tipos duros con una veta sensible hasta villanos de una pieza, lo que mantiene su filmografía interesante para los que seguimos su carrera.
En resumen, sí: Theo Rossi ha seguido participando en proyectos de acción en los años recientes, pero más en la línea del cine de
crimen y thriller independiente y en series con tono realista que en grandes papeles
protagonistas de películas de acción masivas. Me gusta que así conserva autenticidad en cada papel y que cuando aparece en una escena de tensión o pelea, se siente creíble y cargado de intención; es ese tipo de actor que mejora cualquier proyecto, aunque no siempre aparezca en la cartelera principal.